La ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, ha asegurado que no hay riesgo de apagones en Ecuador, a pesar de la preocupante caída del embalse de Mazar, el más importante para la generación eléctrica del país. En una reciente rueda de prensa, Manzano explicó que, aunque el nivel del embalse está disminuyendo rápidamente debido a la falta de lluvias, el país cuenta con suficiente energía almacenada para evitar cortes de luz.
### La caída del embalse de Mazar y su impacto
El embalse de Mazar, ubicado en el sur de Ecuador, ha visto una disminución significativa en su nivel, que ha caído de 2.153 metros sobre el nivel del mar (msnm) a 2.137 msnm en solo unas semanas. Este descenso se debe a la falta de lluvias que ha afectado a la región desde diciembre de 2025. La ministra Manzano enfatizó que, a pesar de esta situación, el país no se encuentra en una crisis energética como la que se vivió en 2024, cuando la falta de lluvias se tradujo en una escasez de energía.
La ministra destacó que el embalse de Mazar es crucial para la generación de electricidad, y que su mantenimiento durante el año anterior ha permitido que el país tenga energía disponible a pesar de las condiciones climáticas adversas. Sin embargo, advirtió que si el nivel del embalse cae por debajo de 2.115 msnm, sería necesario detener la operación de la hidroeléctrica Mazar para evitar daños en las turbinas debido a la entrada de sedimentos.
### Inversiones y proyectos para asegurar el suministro eléctrico
Para hacer frente a la situación actual, el Gobierno ecuatoriano ha anunciado planes para licitar 2.100 megavatios a través de tres proyectos eléctricos en 2026. Manzano mencionó que se espera que este año se incorporen 300 megavatios de energía térmica, que se considera una fuente de energía firme, así como un aumento en la generación de energía solar. Estas inversiones son parte de un esfuerzo más amplio para diversificar la matriz energética del país y reducir la dependencia de las fuentes hidroeléctricas, que son vulnerables a las variaciones climáticas.
A pesar de estas iniciativas, el sistema eléctrico de Ecuador todavía enfrenta desafíos significativos. Según un informe del operador estatal de electricidad, Cenace, hay un déficit de 866 megavatios que aún deben ser instalados para garantizar un suministro eléctrico adecuado. Esta situación se agrava por la continua disminución de los niveles de los ríos que alimentan al complejo hidroeléctrico Paute y al embalse de Mazar, lo que pone en riesgo la capacidad de generación eléctrica del país.
En Cuenca, por ejemplo, tres de los cuatro ríos que abastecen al embalse de Mazar están experimentando caudales inferiores a los 2 metros cúbicos por segundo, lo que indica una clara disminución en la disponibilidad de agua para la generación de energía. Esta situación ha llevado a la ministra a instar a la población a ser consciente de la importancia de conservar energía y a adoptar medidas de ahorro.
### La importancia de la gestión del agua y la energía
La gestión eficiente de los recursos hídricos es fundamental para asegurar la sostenibilidad del sistema eléctrico en Ecuador. La ministra Manzano ha subrayado que el país debe aprender de las lecciones del pasado y trabajar en la implementación de estrategias que permitan optimizar el uso del agua en la generación de energía. Esto incluye la construcción de nuevas infraestructuras y la mejora de las existentes, así como la promoción de fuentes de energía renovables que no dependan de las condiciones climáticas.
Además, la situación actual pone de manifiesto la necesidad de desarrollar políticas que fomenten la resiliencia del sistema eléctrico ante fenómenos climáticos extremos. La diversificación de la matriz energética, la inversión en tecnologías limpias y la promoción de la eficiencia energética son pasos cruciales para garantizar un suministro eléctrico seguro y sostenible en el futuro.
En resumen, aunque la ministra Inés Manzano ha descartado un riesgo inmediato de apagones en Ecuador, la caída del embalse de Mazar y la falta de lluvias son recordatorios de la vulnerabilidad del sistema eléctrico del país. Las inversiones y proyectos anunciados son pasos positivos hacia la mejora de la situación, pero es esencial que se implementen de manera efectiva para asegurar un futuro energético sostenible.
