La falta de alumbrado público en Guayaquil se ha convertido en un tema de preocupación para los ciudadanos, quienes enfrentan un aumento en la inseguridad y en los accidentes de tránsito debido a la oscuridad en las calles. La situación es alarmante, ya que muchas áreas de la ciudad se encuentran a oscuras, lo que no solo afecta la seguridad de los transeúntes, sino que también impacta negativamente en el comercio y el turismo.
**La Inseguridad Creciente en las Calles Oscuras**
A medida que cae la tarde en Guayaquil, las calles que antes estaban iluminadas se convierten en espacios propensos a la delincuencia. Los ciudadanos han comenzado a expresar su frustración ante la falta de respuesta de la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL), que es responsable del mantenimiento del alumbrado público. La situación se ha vuelto crítica, especialmente en barrios como Isla Trinitaria, donde los residentes reportan haber sido testigos de balaceras y otros actos violentos debido a la falta de luz.
Sandra M., una comerciante de la zona, comenta que ha tenido que cerrar su negocio antes de que anochezca debido a la inseguridad. «La semana pasada hubo una balacera cerca de mi local, y no me siento segura trabajando aquí después de que se apaga la luz», dice. Esta sensación de inseguridad se repite en muchos otros sectores de la ciudad, donde la oscuridad se ha convertido en un aliado de los delincuentes.
La vía Perimetral, una de las más transitadas de Guayaquil, ha sido identificada como una de las más peligrosas, no solo por los accidentes de tránsito, sino también por la inseguridad que genera. Los conductores, temerosos de ser atacados, aumentan la velocidad en los semáforos, lo que incrementa el riesgo de accidentes. La falta de iluminación en esta vía ha llevado a que muchos conductores se sientan inseguros, lo que agrava aún más la situación.
**El Desabastecimiento de Materiales y la Respuesta de CNEL**
La CNEL ha admitido que enfrenta un grave problema de desabastecimiento de repuestos y equipos necesarios para el mantenimiento del alumbrado público. Según informes internos, la empresa solo cuenta con un 15% de los materiales requeridos para cubrir la demanda anual de luminarias y otros componentes esenciales. Esto ha llevado a que muchas luminarias dañadas permanezcan sin reparar durante meses, dejando a los ciudadanos en la oscuridad.
El informe de CNEL revela que actualmente solo hay 519 lámparas de sodio disponibles en stock, mientras que la demanda anual es de 16,700. Esta situación ha llevado a que los ciudadanos se sientan frustrados y abandonados, ya que han pagado por un servicio que no están recibiendo. La falta de respuesta oportuna por parte de la empresa ha generado un clima de desconfianza entre los habitantes de Guayaquil.
Gustavo Rivadeneira, un dirigente comunitario, ha señalado que ha reportado múltiples luminarias dañadas en su barrio, pero la respuesta ha sido lenta. «Cuando tienen los repuestos, la CNEL puede hacer los cambios en 24 a 48 horas, pero ahora están demorando mucho más», afirma. Esta ineficiencia no solo afecta la seguridad de los ciudadanos, sino que también impacta negativamente en el comercio local y en la vida nocturna de la ciudad.
La falta de iluminación ha llevado a que muchos negocios cierren temprano, lo que a su vez afecta el turismo. Los comerciantes han tenido que invertir en reflectores y luces adicionales para atraer a los clientes, pero esto no es suficiente para garantizar la seguridad en las calles. La oscuridad ha hecho que muchos eviten salir por la noche, lo que ha llevado a una disminución en la actividad comercial y a un aumento en la percepción de inseguridad.
**La Voz de los Ciudadanos**
Los ciudadanos han comenzado a alzar la voz en redes sociales, exigiendo a la CNEL que cumpla con su deber de proporcionar un servicio de alumbrado público adecuado. «Estamos pagando por un servicio que no recibimos. Exigimos que se tomen medidas inmediatas para solucionar este problema», comenta un usuario en Twitter.
La situación en Guayaquil es un claro ejemplo de cómo la falta de infraestructura básica puede afectar la calidad de vida de los ciudadanos. La oscuridad en las calles no solo representa un riesgo para la seguridad, sino que también limita las oportunidades de desarrollo económico y social. La comunidad espera que las autoridades tomen medidas efectivas para resolver esta crisis y garantizar un entorno más seguro para todos.
