La eliminación del subsidio al diésel en Ecuador, anunciada el 12 de septiembre de 2025, marcó un hito en la política económica del país. Esta decisión, considerada arriesgada por muchos, se enmarca en un contexto histórico donde intentos previos de eliminar subsidios habían fracasado, generando protestas y descontento social. Sin embargo, el gobierno del presidente Daniel Noboa logró implementar la medida, apoyándose en un plan de compensaciones y la utilización de la fuerza pública para contener las reacciones adversas.
El anuncio fue realizado durante una cadena nacional de poco más de seis minutos, donde cuatro ministros del gabinete explicaron los detalles de la eliminación del subsidio y las medidas compensatorias que se implementarían. Con esta decisión, el precio del diésel pasó de USD 1,80 a USD 2,80 por galón, eliminando un subsidio de USD 1,03. Esta medida fue parte de un esfuerzo más amplio para mejorar la sostenibilidad fiscal del país, según declaraciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).
### Contexto Histórico de los Subsidios en Ecuador
Desde la década de 1970, Ecuador ha mantenido un sistema de subsidios a los combustibles, que ha sido objeto de debate y controversia. A lo largo de los años, varios gobiernos han intentado reducir o eliminar estos subsidios, pero cada intento ha sido recibido con resistencia popular, resultando en paros y protestas masivas. Los gobiernos de Lenín Moreno y Guillermo Lasso, por ejemplo, se vieron obligados a retroceder en sus decisiones debido a la presión social.
La eliminación del subsidio al diésel no solo representa un cambio en la política económica, sino que también refleja la necesidad de Ecuador de enfrentar su situación fiscal. Entre 2010 y 2023, el país destinó más de USD 53.922 millones a subsidios a combustibles, una cifra comparable a su deuda externa. De este monto, aproximadamente el 43% fue destinado a subsidiar el diésel, lo que equivale a entre USD 1.100 y 2.000 millones anuales. Este gasto ha sido criticado por muchos economistas, quienes argumentan que los subsidios benefician desproporcionadamente a los sectores más ricos de la población, en lugar de a los más vulnerables.
### Medidas Compensatorias y Reacciones Sociales
Para mitigar el impacto de la eliminación del subsidio, el gobierno implementó un plan de compensaciones que incluye bonos y ayudas económicas a diversos sectores. Entre las medidas más destacadas se encuentran:
– Un bono de USD 1.000 mensuales durante ocho meses para el transporte intraprovincial.
– Un bono de USD 1.800 mensuales durante seis meses para el transporte interprovincial.
– Compensaciones económicas para el transporte de carga pesada y otros sectores.
– Un bono de chatarrización de hasta USD 23.000 para propietarios de vehículos diésel antiguos.
– La creación del ‘Bono Raíces’, que otorgará USD 1.000 a 100.000 pequeños productores.
A pesar de estas medidas, la reacción social no se hizo esperar. En varias provincias, se llevaron a cabo protestas en contra de la medida, que se extendieron por un mes. Sin embargo, el gobierno logró controlar la situación, y el presidente Noboa anunció que el precio del diésel podría bajar ligeramente en los meses siguientes, lo que generó cierta calma entre la población.
Los expertos están divididos en cuanto a la efectividad de la medida. Algunos aplauden la decisión, argumentando que es un paso necesario hacia la sostenibilidad fiscal y que permitirá al país destinar recursos a sectores prioritarios. Alberto Acosta-Burneo, un analista económico, destacó que durante más de cinco décadas, Ecuador ha desperdiciado su riqueza petrolera en subsidios que no benefician a los más necesitados.
Por otro lado, críticos como el exministro de Economía, Carlos de la Torre, advierten que la eliminación del subsidio podría tener efectos negativos en el consumo y el empleo, especialmente en un contexto donde la economía apenas comienza a recuperarse de una recesión. La preocupación radica en que extraer USD 1.100 millones de la economía local podría reducir la capacidad de consumo de la población, afectando así el crecimiento económico.
La situación es compleja y el debate sobre la eliminación del subsidio al diésel continúa. Mientras algunos ven en esta medida una oportunidad para reestructurar la economía ecuatoriana, otros temen que las consecuencias sociales y económicas sean perjudiciales para la población más vulnerable. A medida que el país avanza hacia la implementación de estas políticas, será crucial observar cómo se desarrollan los acontecimientos y qué impacto tendrán en la vida diaria de los ecuatorianos.
