La trayectoria de Samanta Mora, una destacada periodista ecuatoriana, es un testimonio de cómo la pasión y la empatía pueden transformar la narrativa en los medios de comunicación. Con casi 20 años de experiencia, Mora ha recorrido un camino que la ha llevado desde el glamour de la televisión hasta la cruda realidad de la crónica comunitaria, convirtiéndose en un referente de autenticidad y conexión humana en el periodismo ecuatoriano.
**Un Comienzo Temprano en el Periodismo**
La historia de Samanta comienza a los 16 años, cuando, en medio de la efervescencia de la adolescencia, se encontró con su primer trabajo en televisión. Su debut en el programa «Área 51» fue el trampolín que la catapultó a una carrera que ha estado marcada por la adaptabilidad y la búsqueda de autenticidad. A través de programas como «16 TV» y «La Preli», Samanta no solo se hizo un nombre, sino que también se sumergió en el mundo del entretenimiento juvenil, donde la interacción con el público y la diversión eran el centro de atención.
Durante esos años, la televisión era un espacio donde la juventud podía expresarse y conectarse con sus ídolos. Samanta recuerda con nostalgia cómo las dinámicas interactivas y las trivias eran parte de la diversión, un reflejo de una época antes de la llegada de las redes sociales y los smartphones. Sin embargo, su carrera no se limitó a la superficialidad del entretenimiento; su evolución profesional la llevó a explorar temas más profundos y significativos.
**La Maternidad como Catalizador de Cambio**
La maternidad a los 19 años fue un punto de inflexión en la vida de Samanta. Este nuevo rol no solo le otorgó una nueva perspectiva sobre la vida, sino que también la impulsó a madurar rápidamente. «Siempre he sido una mujer capaz de lanzarme a la piscina, así sea sin saber nadar», afirma. La llegada de sus hijos, Amalia y Juan Diego, transformó su enfoque hacia el periodismo, llevándola a entender que su trabajo no solo era una carrera, sino una responsabilidad vital que debía equilibrar con su vida familiar.
La experiencia de ser madre joven le proporcionó una base sólida para enfrentar los desafíos del periodismo, especialmente en un entorno donde las historias de pobreza y sufrimiento son comunes. Samanta ha aprendido a gestionar sus emociones, separando lo profesional de lo personal, lo que le permite abordar las historias con sensibilidad y empatía. Su capacidad para conectar con las personas y transmitir sus historias ha sido fundamental en su trabajo, convirtiéndola en una voz auténtica en la televisión ecuatoriana.
**De la Televisión Glamourosa a la Crónica Comunitaria**
La transición de Samanta desde el entretenimiento hacia la crónica comunitaria en Ecuavisa ha sido uno de los mayores desafíos de su carrera. Dejar atrás el «set glamoroso» por la realidad de la calle ha requerido una fortaleza mental y emocional significativa. Samanta describe cómo las historias de pobreza extrema la han impactado profundamente, llevándola a cuestionar su propia vida y la sociedad en la que vive. «Nunca había vivido algo así. Y soy mamá, imagínate… En ese momento me quería lanzar a llorar», comparte, reflejando la carga emocional que conlleva su trabajo.
A pesar de su sensibilidad, Samanta ha desarrollado la habilidad de no quebrarse en vivo, utilizando su empatía para humanizar las noticias sin perder el rigor periodístico. Su objetivo es transmitir la «rabia y dolor» de quienes no son escuchados, logrando que el espectador sienta una conexión real con las historias que presenta. Esta capacidad de conectar con la audiencia es lo que la distingue como una periodista comprometida y auténtica.
**Equilibrio entre Vida Personal y Profesional**
La rutina diaria de Samanta comienza temprano, a las 05:00 de la mañana, y su jornada incluye la revisión de noticias, la conducción del noticiario y coberturas de campo. A pesar de la demanda de su trabajo, ha logrado encontrar un equilibrio entre su vida profesional y familiar. Sus hijos han crecido viendo a su madre en esta profesión, lo que ha normalizado sus horarios atípicos. En sus días libres, disfruta de actividades simples pero significativas, como preparar el desayuno en familia, practicar ejercicios y disfrutar de días en la playa, que se han convertido en su forma de recargar energías.
Además de su carrera en el periodismo, Samanta también tiene una pasión por la moda y la asesoría de imagen. Estudió Colorimetría en Guadalajara y planea formarse en estilismo, con el objetivo de convertirse en un referente de moda en la televisión ecuatoriana. Su estilo personal, que combina lo deportivo con lo elegante, refleja su filosofía de que verse bien es un acto de respeto y amor propio. Samanta busca empoderar a las mujeres a través de la moda, desafiando los estereotipos y promoviendo la autoaceptación.
**Reflexiones para las Nuevas Generaciones**
Con más de 20 años de experiencia, Samanta Mora tiene mucho que compartir con las nuevas generaciones de periodistas. Su consejo es claro: la preparación y la disciplina son fundamentales para mantener abiertas las puertas que el talento puede abrir. Además, enfatiza la importancia de la autenticidad y de encontrar un estilo propio en lugar de imitar a otros. La credibilidad, según Samanta, no proviene de la apariencia, sino del trabajo ético y la persistencia en el campo. Su historia es un ejemplo de cómo la pasión, la empatía y la autenticidad pueden marcar la diferencia en el mundo del periodismo.