La mina Mirador, ubicada en la provincia de Zamora-Chinchipe, se ha convertido en un referente para la minería de cobre en Ecuador. Desde su inicio de operaciones en 2019, ha sido la primera mina industrial del país en producir y exportar cobre a gran escala. Sin embargo, la segunda fase del proyecto, conocida como Mirador Norte, ha enfrentado retrasos significativos que han generado preocupación tanto en el sector minero como en el gobierno ecuatoriano. La empresa china Tongling Nonferrous Metals, operadora del proyecto, ha comunicado que la fecha de inicio de esta fase es incierta debido a problemas en las negociaciones con el gobierno local.
**Desarrollo del Proyecto Mirador**
La primera fase de la mina Mirador ha sido un éxito en términos de producción, alcanzando una capacidad de 60,000 toneladas de material mineralizado al día. Este volumen se traduce en una producción significativa de cobre, lo que ha permitido a Ecuador posicionarse en el mapa mundial de este metal. La segunda fase, que se esperaba comenzara a operar en 2026, tiene como objetivo más que duplicar esta producción, alcanzando hasta 140,000 toneladas diarias en un periodo de tres años.
Sin embargo, el avance hacia la fase II se ha visto obstaculizado por la falta de un contrato firmado que permita a Ecuacorriente, la filial de Tongling, extraer cobre de este nuevo yacimiento. En un comunicado emitido el 6 de enero de 2026, la empresa indicó que las negociaciones preliminares con el gobierno ecuatoriano han concluido sin un acuerdo, lo que ha llevado a la incertidumbre sobre la fecha de inicio de operaciones.
Uno de los factores que ha contribuido a este retraso es la inestabilidad política y legal en Ecuador, que ha generado diferencias significativas en el entorno de inversión en comparación con el de China. La empresa ha señalado que estas condiciones han complicado la firma del contrato necesario para avanzar con la fase II del proyecto.
**Impacto de la Hidroeléctrica en el Proyecto**
Un aspecto crucial que ha influido en las negociaciones es la construcción de una planta de autogeneración hidroeléctrica de 129 megavatios, que fue un requisito establecido en el contrato original de 2012. El gobierno de Daniel Noboa ha condicionado la firma del nuevo contrato a la construcción de esta planta, lo que ha generado tensiones entre Ecuacorriente y el gobierno. La empresa ha argumentado que no tiene la intención de construir la hidroeléctrica, sugiriendo que el estado debería proporcionar la energía necesaria para el proyecto.
Este desacuerdo ha llevado a la paralización de las operaciones en la mina durante períodos de cortes de luz, lo que ha afectado la producción y ha generado pérdidas económicas. En 2024, la mina tuvo que cesar operaciones debido a la falta de suministro eléctrico, lo que ha resaltado la necesidad de una solución sostenible para el suministro de energía en el sector minero.
La demanda de energía de la mina Mirador es considerable. En su primera fase, la mina consume 83 megavatios, lo que equivale a la demanda de toda la provincia de Los Ríos. Con la segunda fase, se espera que esta demanda aumente a 180 megavatios, lo que plantea un desafío adicional para el gobierno ecuatoriano en términos de garantizar un suministro eléctrico confiable.
**Perspectivas Futuras para la Minería en Ecuador**
A pesar de los desafíos actuales, la empresa ha manifestado su compromiso de continuar las negociaciones con el gobierno para alcanzar un acuerdo que permita la firma del contrato para la fase II. Ecuacorriente ha asegurado que se comunicará de manera regular con las autoridades ecuatorianas para facilitar el proceso y ha expresado su intención de monitorear de cerca la evolución de la situación.
El futuro de la minería en Ecuador dependerá en gran medida de la capacidad del gobierno y de las empresas mineras para encontrar un terreno común que permita avanzar en proyectos como Mirador. La inversión proyectada para la fase II es de aproximadamente 600 millones de dólares, lo que subraya la importancia de este proyecto no solo para la empresa, sino también para la economía ecuatoriana en su conjunto.
En un contexto donde la minería puede ser un motor de desarrollo económico, es crucial que se resuelvan las diferencias entre el sector privado y el gobierno. La falta de un marco claro y estable para la inversión puede desincentivar futuros proyectos y limitar el potencial de Ecuador como productor de cobre en el mercado global. La situación actual de la mina Mirador es un reflejo de los retos que enfrenta el país en su camino hacia un desarrollo minero sostenible y responsable.
