La Ley Seca en Ecuador ha sido un tema de debate recurrente, especialmente en épocas electorales. Recientemente, la bancada oficialista de Acción Democrática Nacional (ADN) ha reavivado la discusión sobre la modificación de esta ley, que prohíbe la venta y consumo de bebidas alcohólicas durante un periodo extenso en torno a las elecciones. El presidente de la Asamblea, Niels Olsen, ha presentado un proyecto de ley que busca reducir el tiempo de vigencia de esta restricción, argumentando que su aplicación ha generado pérdidas significativas para el sector de bares y restaurantes.
### Impacto Económico de la Ley Seca
La Ley Seca, que actualmente establece una prohibición de 36 horas antes y 12 horas después de las elecciones, ha sido objeto de críticas por su impacto negativo en la economía. Según un estudio de la Confederación de Restaurantes del Ecuador, las pérdidas económicas durante los procesos electorales ascienden a aproximadamente 15 millones de dólares por cada evento electoral. En un contexto donde en 2025 se llevaron a cabo elecciones de primera y segunda vuelta, así como un referéndum, el impacto acumulado se traduce en una pérdida de 112 millones de dólares para el sector entre 2020 y 2025.
Olsen ha justificado su propuesta argumentando que la Ley Seca, en lugar de cumplir su objetivo de mantener el orden público, ha resultado en un efecto adverso que perjudica a los negocios que dependen de la venta de bebidas alcohólicas. La propuesta de modificación sugiere que la prohibición se limite a las 12 horas previas al inicio de la jornada electoral y a las 6 horas posteriores al cierre de la misma. Esta reducción no solo busca aliviar la carga económica sobre los negocios, sino también alinearse con las prácticas de otros países de la región que tienen restricciones similares.
### Reacciones y Contexto Político
La propuesta de ADN ha encontrado respaldo entre los gremios que agrupan a los negocios de bebidas alcohólicas, quienes han expresado su apoyo a la iniciativa de Olsen. Sin embargo, la historia de intentos fallidos para modificar la Ley Seca no es nueva. En junio de 2025, durante la discusión de un proyecto sobre el fortalecimiento de áreas protegidas, se incluyó una propuesta similar que fue eliminada en la versión final del documento. Esto ha generado escepticismo sobre la viabilidad de la nueva propuesta, a pesar del respaldo que ha recibido.
La discusión sobre la Ley Seca también se enmarca en un contexto político más amplio, donde la Asamblea Nacional ha enfrentado desafíos para lograr un diálogo efectivo entre las diferentes fuerzas políticas. La falta de consenso en temas clave, como la reforma de la Ley Seca, refleja las tensiones existentes en el panorama político ecuatoriano.
La propuesta de Olsen será tratada por la Comisión de Desarrollo Económico, donde se espera que se realicen debates sobre su viabilidad y posibles modificaciones. La discusión sobre la Ley Seca no solo es relevante desde una perspectiva económica, sino que también plantea cuestiones sobre la regulación del consumo de alcohol y su relación con la política en el país.
En resumen, la propuesta de reforma a la Ley Seca en Ecuador representa un intento de equilibrar las necesidades económicas del sector de la restauración con las consideraciones de orden público durante los procesos electorales. A medida que avanza la discusión en la Asamblea, será crucial observar cómo se desarrollan los debates y si se logrará un consenso que permita la modificación de esta ley, que ha estado en vigor durante años y que ha generado un impacto significativo en la economía local.
