La Central Eléctrica Esmeraldas III, gestionada por la empresa uruguaya Austral Technical Management (ATM), ha enfrentado serios contratiempos desde su inicio. Originalmente programada para comenzar a operar en enero de 2025, la planta ha acumulado casi 11 meses de retraso, lo que ha generado preocupaciones sobre su viabilidad y el cumplimiento de los contratos. A pesar de las advertencias internas sobre fallas técnicas y problemas con los equipos, la empresa ha logrado cobrar una parte significativa del contrato, lo que ha suscitado críticas y cuestionamientos sobre la gestión del proyecto.
### Retrasos y Problemas Técnicos
Desde abril de 2025, informes internos de Celec, la empresa estatal responsable de la electricidad en Ecuador, comenzaron a alertar sobre problemas graves en la construcción y operación de la central. A pesar de estas advertencias, la planta continuó sin operar y acumuló un retraso significativo. El contrato, firmado en agosto de 2024 por un monto de USD 89,9 millones, contemplaba la instalación de 48 generadores termoeléctricos con una capacidad total de 91 MW. Sin embargo, el plazo original de 140 días se extendió varias veces, culminando en abril de 2025 sin que la planta estuviera lista para su funcionamiento.
Uno de los problemas más destacados fue la entrega de generadores que no cumplían con las especificaciones requeridas. En particular, 32 generadores AVK fueron configurados para operar a 50 hercios (Hz), mientras que la red eléctrica ecuatoriana funciona a 60 Hz. Esta incompatibilidad ha impedido su conexión al Sistema Nacional Interconectado, lo que ha obligado a la empresa a realizar modificaciones no previstas, aumentando los costos y el tiempo de espera.
Además, se descubrió que varios de los motores entregados habían sido utilizados previamente en otros países, como Madagascar y Burkina Faso, lo que contradice la cláusula del contrato que exigía equipos nuevos. Informes de Celec revelaron que algunos motores tenían hasta 12.636 horas de operación, lo que generó dudas sobre su estado y funcionalidad.
### Implicaciones Financieras y Legales
A pesar de los problemas técnicos y los retrasos, Austral logró cobrar aproximadamente USD 71,4 millones, lo que representa el 80% del valor total del contrato. Esto ha generado críticas sobre la gestión de Celec y la falta de acciones para sancionar a la empresa por los incumplimientos. En mayo de 2025, un pago de USD 2,2 millones se realizó casi un mes después de que venciera el plazo para la puesta en marcha de la planta, lo que ha llevado a cuestionar la transparencia y la responsabilidad en la administración del proyecto.
Las pruebas iniciales para la puesta en marcha de la planta comenzaron en junio de 2025, pero resultaron en múltiples fallas. De los 16 generadores que se intentaron sincronizar, ninguno logró funcionar adecuadamente debido a problemas de voltaje y ajustes de arranque. Esto llevó a un informe de supervisión que calificó la situación de la central como crítica, recomendando la terminación del contrato y la imposición de multas que superan el valor total del acuerdo.
Sin embargo, la terminación del contrato no se llevó a cabo. En julio de 2025, Austral presentó un arbitraje ante el Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Quito, lo que resultó en un fallo favorable que impidió a Celec ejecutar las multas y dar por terminado el contrato. Esta situación ha generado un ambiente de incertidumbre y desconfianza en torno a la capacidad de Celec para manejar proyectos de gran envergadura y la responsabilidad de las empresas contratistas.
La empresa Austral ha defendido su posición, argumentando que ha cumplido con el contrato y que los retrasos son atribuibles a eventos de fuerza mayor y obstáculos que debían ser resueltos por Celec. Sin embargo, la falta de progreso en la central y las continuas advertencias sobre su estado han llevado a un estancamiento en el proyecto, que aún no ha logrado inyectar energía de manera efectiva al sistema eléctrico ecuatoriano.
La situación de la Central Eléctrica Esmeraldas III es un claro ejemplo de los desafíos que enfrenta Ecuador en la gestión de proyectos de infraestructura eléctrica. La combinación de problemas técnicos, retrasos en la ejecución y la falta de responsabilidad en la administración de contratos ha puesto en riesgo no solo la inversión pública, sino también la capacidad del país para garantizar un suministro eléctrico confiable en el futuro. A medida que el país busca soluciones a su crisis eléctrica, la situación de Esmeraldas III se convierte en un caso emblemático que requiere atención urgente y medidas correctivas.
