En Guayaquil, un grupo de pacientes diabéticos y con enfermedades renales se ha manifestado para exigir la entrega de insulina en hospitales públicos. La situación se ha vuelto crítica, ya que muchos de ellos han tenido que recurrir a la compra del medicamento a precios exorbitantes, llegando a pagar hasta 55 dólares por un frasco, cuando su costo habitual oscila entre 15 y 18 dólares en farmacias locales. Este plantón, realizado el 28 de noviembre de 2025, fue organizado por las organizaciones Luchando por la Vida y la Fundación Diabetes Juvenil del Ecuador, quienes buscan visibilizar la grave crisis de abastecimiento que enfrentan los pacientes.
La falta de insulina no solo afecta a los diabéticos, sino también a aquellos con enfermedades renales, quienes dependen de este medicamento para evitar complicaciones severas. Alejandro Solano, un paciente renal de 49 años, compartió su experiencia, señalando que ha tenido que depender de la ayuda de amigos y familiares para conseguir insulina. «Es doloroso ver la situación del país», expresó Solano, enfatizando la importancia de la insulina en su tratamiento diario. Sin ella, el riesgo de sufrir un coma diabético aumenta considerablemente.
La insulina es una hormona esencial que regula los niveles de azúcar en la sangre. Para las personas con diabetes, su ausencia puede ser fatal. Durante la manifestación, Solano y otros pacientes denunciaron que, debido a la escasez, muchos se ven obligados a formar redes de apoyo para compartir dosis, lo que pone en riesgo su salud y bienestar.
### La Crisis de Abastecimiento de Insulina
La escasez de insulina en Guayaquil no es un problema nuevo. Según Sandra Moya, representante de la Fundación Diabetes Juvenil, la falta de este medicamento se ha arrastrado desde 2023. Las insulinas análogas, como Humalog y Novorapid, son prácticamente inexistentes tanto en farmacias como en el sistema público de salud. Esta situación ha llevado a muchos pacientes a buscar alternativas que no son ideales y que comprometen su salud a largo plazo.
La situación se ha vuelto tan insostenible que Wilmer Basurto, representante del colectivo Luchando por la Vida, ha declarado que la escasez de insumos médicos en el país está en «código rojo». Para los pacientes que requieren insulina, cada día se convierte en una lucha constante. «Es un vía crucis», afirmó Basurto, describiendo la angustia de tener que controlar sus niveles de glucosa, inyectarse diariamente y vivir con la incertidumbre de no encontrar el medicamento necesario.
El Servicio de Contratación Pública (Sercop) ha indicado que hay suficiente stock de insulina en farmacéuticas locales, sugiriendo que el Municipio de Guayaquil debería adquirir el fármaco de proveedores nacionales en lugar de importarlo. Sin embargo, la importación de insulina ha sido suspendida temporalmente debido a irregularidades técnicas en los contratos, lo que ha exacerbado la crisis.
### Demandas y Derechos de los Pacientes
Durante el plantón, los pacientes no solo exigieron el abastecimiento de insulina, sino también la continuidad de tratamientos especializados. Portando carteles y mostrando lesiones en sus cuerpos, los manifestantes hicieron un llamado al Ministerio de Salud y al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) para que se garantice el acceso a medicamentos esenciales. «La vida no es un privilegio, es un derecho», declaró Moya, resaltando la necesidad urgente de que las autoridades tomen medidas efectivas para resolver esta crisis.
La falta de insulina y otros insumos médicos ha llevado a muchos pacientes a enfrentar situaciones extremas, incluyendo el cierre de clínicas de diálisis y la interrupción de tratamientos vitales. Alejandro Solano también mencionó que muchos centros de atención han dejado de operar debido a la falta de pagos por parte del Estado, lo que agrava aún más la situación de quienes dependen de estos servicios.
La lucha de estos pacientes es un recordatorio de la importancia de garantizar el acceso a medicamentos esenciales y la atención médica adecuada. La insulina no solo es un medicamento; es una cuestión de vida o muerte para muchos. La comunidad médica y las autoridades deben escuchar las demandas de estos pacientes y actuar de manera inmediata para asegurar que todos tengan acceso a los tratamientos que necesitan para vivir.
