En la comunidad de Serena, ubicada en la parroquia Talag a orillas del río Jatunyacu, un grupo de 35 mujeres ha decidido unirse para proteger su territorio de la amenaza de la minería. Estas mujeres, parte del pueblo kichwa Shakan Amarun Kachi, han formado la guardia indígena Yuturi Warmi, un esfuerzo colectivo que busca resguardar su hogar y su forma de vida ante las tentaciones económicas que la minería ilegal representa.
La comunidad de Serena, compuesta por aproximadamente 160 personas, ha sido testigo de cómo la minería ha intentado infiltrarse en su territorio. En 2020, una empresa minera ofreció a la comunidad USD 10,000 para explorar y extraer oro, un dinero que, aunque atractivo, no compensa el daño ambiental y social que podría causar. Elsa Cerda, una de las líderes de la guardia, recuerda cómo rechazó la oferta, afirmando que el dinero se acabaría, pero la tierra y sus recursos son un legado para las futuras generaciones.
### La Resistencia de Yuturi Warmi
La creación de Yuturi Warmi fue una respuesta directa a la amenaza de la minería. Las mujeres de Serena se dieron cuenta de que eran ellas quienes pasaban más tiempo en la comunidad, cuidando de los niños y manteniendo la vida cotidiana. Así, decidieron organizarse para vigilar su territorio y protegerlo de la minería. Además de su labor de vigilancia, han implementado un sistema de control en la entrada de la comunidad, donde han construido una garita y un peaje para regular quién entra y sale.
La guardia no solo se dedica a la vigilancia; también se involucra en la elaboración de artesanías con semillas amazónicas, como collares y pulseras, que venden para obtener ingresos. Aunque sus ganancias son modestas, alrededor de USD 20 al mes, estas mujeres ven en su trabajo una forma de resistencia cultural y económica frente a las ofertas de la minería. Elsa Cerda enfatiza que la minería puede ofrecer dinero a corto plazo, pero a largo plazo, destruiría su tierra y su capacidad de cultivar alimentos.
Sin embargo, la lucha de Yuturi Warmi no está exenta de riesgos. La llegada de la minería ha traído consigo violencia y amenazas. Elsa ha experimentado el miedo en carne propia, enfrentándose a situaciones peligrosas, como intentos de atropello. La comunidad de Napo, donde se encuentra Serena, ha visto un aumento en la violencia relacionada con la minería, incluyendo grupos armados que amenazan a quienes se oponen a sus actividades. La situación es tan grave que la ministra de Ambiente ha reconocido que la minería ilegal opera en un contexto de impunidad, donde las denuncias son muchas, pero las condenas son escasas.
### Impacto en la Comunidad y el Turismo
A pesar de que la comunidad de Serena no ha permitido la minería en su territorio, los efectos de la minería ilegal en las áreas circundantes han comenzado a afectar su economía local. El turismo, que solía ser una fuente importante de ingresos, ha disminuido drásticamente. Nelly Cerda, quien dirige un lodge familiar, ha notado que la afluencia de turistas ha disminuido, ya que la reputación de la minería en Napo se ha extendido, alejando a los visitantes que solían disfrutar de actividades como el rafting y el kayak.
Las mujeres de Serena, aunque enfrentan desafíos económicos, se mantienen firmes en su decisión de rechazar la minería. Rocío Cerda, otra miembro de la guardia, expresa que, a pesar de las dificultades, continúan creando artesanías como un acto de resistencia. La comunidad está unida en su deseo de proteger su entorno natural, que consideran vital no solo para su supervivencia, sino también para las generaciones futuras.
La situación en Serena es un reflejo de la lucha más amplia que enfrentan muchas comunidades indígenas en Ecuador y en toda América Latina. La presión de las industrias extractivas, combinada con la falta de protección legal y la violencia, pone en riesgo no solo la vida de estas mujeres, sino también la riqueza cultural y natural de sus territorios. A medida que la guardia Yuturi Warmi continúa su labor, se convierte en un símbolo de resistencia y esperanza en la lucha por la defensa de la tierra y la vida.