La hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande de Ecuador, se enfrenta a un grave riesgo debido a la erosión regresiva del río Coca. Este fenómeno natural ha avanzado de manera alarmante desde el colapso de la cascada San Rafael en febrero de 2020, poniendo en peligro las obras de captación que son cruciales para el funcionamiento de la planta. En respuesta a esta situación crítica, el gobierno ha decidido construir un nuevo dique para frenar la erosión y proteger esta vital infraestructura energética.
### La Amenaza de la Erosión Regresiva
La erosión regresiva es un proceso que erosiona el lecho y las márgenes de un río, creando socavones que pueden afectar gravemente la infraestructura circundante. En el caso del río Coca, la erosión ha avanzado de 19,2 kilómetros a solo 3,6 kilómetros de las obras de captación de Coca Codo Sinclair. Este avance pone en riesgo la capacidad de la planta para generar energía, ya que las obras de captación son esenciales para desviar el agua del río hacia las turbinas de la hidroeléctrica.
La ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, anunció el 19 de noviembre de 2025 la construcción de un segundo dique permeable, que se sumará al que ya está en construcción. Este dique está diseñado para permitir el paso del agua mientras reduce su velocidad, lo que favorece la acumulación de sedimentos y crea un “punto duro” que desacelera la erosión. La construcción del primer dique está avanzada en un 80% y se espera que esté listo en enero de 2026, aunque la empresa constructora ha indicado que podría entregarlo en febrero.
### Estrategias de Protección y Obras Complementarias
Además de la construcción de diques, CELEC (Corporación Eléctrica del Ecuador) está llevando a cabo otras obras de protección para mitigar los efectos de la erosión en Coca Codo Sinclair. Hasta la fecha, se han completado dos obras de control contra la erosión, mientras que otras cuatro están en fase de estudio. Entre las obras en desarrollo se incluye un vertedero escalonado y un desvío del río hacia un punto duro en la margen derecha, que se espera que esté en construcción para febrero de 2026.
El dique actual fue diseñado para ser construido a 7,8 kilómetros de las obras de captación, pero el avance de la erosión ha hecho que este punto ya no sea seguro. A pesar de que la parte construida del dique ha logrado contener la erosión durante las recientes crecidas del río, la situación sigue siendo crítica. El gobierno planea contratar la construcción del segundo dique en febrero de 2026, pero expertos del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos advierten que se necesitarán al menos cuatro diques para asegurar la protección adecuada de la infraestructura.
La situación es un recordatorio de la importancia de la planificación y la inversión en infraestructura resiliente, especialmente en áreas propensas a fenómenos naturales como la erosión. La hidroeléctrica Coca Codo Sinclair no solo es vital para la generación de energía en Ecuador, sino que también representa una inversión significativa en el desarrollo energético del país. La protección de esta infraestructura es, por lo tanto, una prioridad no solo para el gobierno, sino para todos los ecuatorianos que dependen de su funcionamiento.
La erosión regresiva del río Coca es un fenómeno que ha demostrado ser destructivo, y la respuesta del gobierno ecuatoriano es un paso necesario para salvaguardar la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair. Con la construcción de diques y otras obras de protección, se espera que la infraestructura pueda resistir los embates de la naturaleza y continuar operando de manera eficiente. Sin embargo, la situación también plantea preguntas sobre la sostenibilidad y la gestión del agua en el país, así como sobre la necesidad de adoptar medidas más amplias para enfrentar los desafíos ambientales que se avecinan.
