La prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, se encuentra en una encrucijada política que ha captado la atención de muchos en Ecuador. En una reciente entrevista, Aguiñaga expresó su nostalgia y reflexión sobre su permanencia en la Revolución Ciudadana, un movimiento político que ha sido parte fundamental de su carrera. Esta situación se ha intensificado debido a las diferencias notables con la presidenta del movimiento, Luisa González, y la falta de apoyo del expresidente Rafael Correa, lo que ha llevado a Aguiñaga a considerar su futuro político con seriedad.
La prefecta ha manifestado su intención de buscar la reelección en las elecciones seccionales de 2027, pero su camino se ha complicado tras la pérdida del respaldo de Correa. En un encuentro reciente, donde participaron otros líderes del movimiento, se evidenció una creciente división dentro de la Revolución Ciudadana. Aguiñaga, quien ha sido una figura clave en el partido, se siente atrapada entre su lealtad al movimiento y la necesidad de tomar decisiones que beneficien a su provincia.
### La Nostalgia de una Trayectoria
Marcela Aguiñaga ha sido parte de la Revolución Ciudadana desde sus inicios, y su trayectoria ha estado marcada por momentos de gran desafío y resistencia. En la entrevista, recordó cómo se mantuvo firme en el partido durante tiempos difíciles, cuando muchos abandonaron la lucha. «Yo me quedé en el país enfrentando», afirmó, resaltando su compromiso con la organización que ha ayudado a construir. Sin embargo, la reciente crisis interna ha hecho que Aguiñaga se cuestione su futuro dentro del movimiento.
La prefecta ha defendido su papel en la Revolución Ciudadana, recordando que logró importantes avances, como la reducción de la hegemonía del Partido Social Cristiano en Guayas. Sin embargo, la falta de apoyo de Correa y las tensiones con González han generado un ambiente de incertidumbre. Aguiñaga ha expresado que es fundamental para ella tomarse un tiempo para reflexionar sobre su decisión, asegurando que no quiere actuar impulsivamente, sino con la racionalidad que su provincia merece.
### La Crisis de la Revolución Ciudadana
La situación de Aguiñaga no es un caso aislado, sino que refleja una crisis más amplia dentro de la Revolución Ciudadana. Luisa González, actual presidenta del movimiento, se enfrenta a desafíos significativos que han puesto en tela de juicio su liderazgo. La falta de unidad y las diferencias internas han llevado a un aumento de la división entre los correístas, lo que podría tener repercusiones en las próximas elecciones.
Aguiñaga ha señalado que la política ecuatoriana ha cambiado desde la era de Correa, y que el país actual necesita un enfoque diferente que priorice el diálogo y la construcción de una agenda común. Esta perspectiva contrasta con la visión más polarizada que ha caracterizado a la Revolución Ciudadana en los últimos años. La prefecta ha enfatizado la importancia de adaptarse a las nuevas realidades políticas y sociales del Ecuador, sugiriendo que el movimiento debe evolucionar para seguir siendo relevante.
La relación entre Aguiñaga y Correa ha sido tensa en los últimos meses, especialmente después de que el expresidente retirara su apoyo. A pesar de esto, Aguiñaga ha expresado su gratitud hacia Correa y ha indicado que siempre le tendrá cariño. Sin embargo, su falta de comunicación reciente con él refleja la distancia que se ha creado entre ellos, lo que podría influir en su decisión de permanecer o no en la Revolución Ciudadana.
En este contexto, la prefecta ha dejado claro que su intención es continuar trabajando por el bienestar de Guayas, independientemente de su afiliación política. Su enfoque en la gestión y el desarrollo de proyectos para la provincia es un testimonio de su compromiso con su comunidad. Aguiñaga ha mencionado que su reciente reunión con la prefecta de Cotopaxi, Lourdes Tibán, fue parte de un esfuerzo por proteger la cuenca del río Guayas, lo que demuestra su interés en la colaboración y el trabajo conjunto, incluso en medio de las tensiones políticas.
La situación de Marcela Aguiñaga es un reflejo de los desafíos que enfrentan muchos políticos en Ecuador, donde las lealtades y las alianzas pueden cambiar rápidamente. A medida que se acercan las elecciones de 2027, su decisión sobre si permanecer en la Revolución Ciudadana o buscar nuevas oportunidades será crucial no solo para su carrera, sino también para el futuro del movimiento y su impacto en la política ecuatoriana.
