En el corazón de Ecuador, Lavinia Valbonesi se ha convertido en un símbolo de compromiso social y empoderamiento femenino. Como primera dama del país, su enfoque en la Fundación Ana ha transformado la vida de muchas mujeres y niños, ofreciendo oportunidades y recursos que trascienden las barreras sociales. En una reciente entrevista, Valbonesi compartió su visión sobre el papel que desempeña en la sociedad y cómo su historia personal ha influido en su labor.
**Un Compromiso con el Empoderamiento Femenino**
Desde su creación, la Fundación Ana ha sido un proyecto que Valbonesi ha querido mantener alejado de la política. «Desde el primer día que creé la fundación, para mí era muy importante desligarla de los temas gubernamentales, que sea un proyecto netamente privado para que pueda trascender en el tiempo», comentó. Esta visión a largo plazo es fundamental para ella, ya que busca que la fundación continúe su labor independientemente de su rol como primera dama.
La fundación ha establecido alianzas con diversas empresas, lo que permite no solo la donación de recursos, sino también la creación de empleos y capacitaciones para mujeres ecuatorianas. Un ejemplo de esto es la reciente colaboración con Burger King, donde por cada combo vendido, se destina un dólar a la fundación. Además, se ofrecen capacitaciones en habilidades culinarias, brindando a las mujeres la oportunidad de aprender y crecer profesionalmente.
«Cada alianza es diferente», explica Valbonesi, quien se muestra entusiasmada por los logros alcanzados en tan poco tiempo. La fundación no solo opera en Ecuador, sino que también ha extendido su alcance a comunidades de migrantes ecuatorianas en ciudades como Nueva York y Madrid, donde se ofrecen programas de capacitación y apoyo a mujeres que enfrentan desafíos en el extranjero.
**La Vida Familiar y el Rol de Primera Servidora**
A pesar de sus múltiples responsabilidades, Valbonesi se esfuerza por mantener un equilibrio entre su vida familiar y su labor social. Es madre de dos hijos pequeños, Alvarito y Furio, y comparte que su mayor deseo es que sus hijos nunca se sientan solos o inseguros. «Quiero que siempre sientan que donde quieran ir, si necesitan algo, sientan esa confianza de ir a ver a sus papás», afirma con determinación.
La primera dama también reflexiona sobre su infancia y cómo sus experiencias han moldeado su carácter. Creció en un entorno donde la unidad familiar y la solidaridad eran fundamentales. Estas vivencias la han llevado a valorar la importancia de estar presente para sus hijos, a pesar de las exigencias de su cargo. «Siento culpa cuando me voy muchas horas, cuando estoy mucho tiempo fuera», confiesa, mostrando su vulnerabilidad como madre.
Valbonesi se muestra optimista sobre el futuro y el legado que desea dejar. «Quisiera ser recordada como alguien que trabajó por las mujeres de su país», dice, enfatizando su compromiso con el empoderamiento femenino y la transformación de realidades a través de la Fundación Ana. Su enfoque en la educación y la capacitación es un testimonio de su deseo de ver a las mujeres ecuatorianas prosperar y alcanzar su máximo potencial.
La historia de Lavinia Valbonesi es un ejemplo inspirador de cómo una persona puede marcar la diferencia en su comunidad. Su dedicación a la Fundación Ana y su enfoque en el bienestar de las mujeres y niños ecuatorianos son un reflejo de su carácter y su compromiso con el cambio social. A medida que continúa su labor, Valbonesi se convierte en un modelo a seguir para muchas, demostrando que con esfuerzo y dedicación, es posible transformar vidas y construir un futuro mejor para todos.