El 5 de febrero de 2026, la comunidad católica de Ecuador se vistió de luto tras la muerte de monseñor Antonio Arregui, arzobispo emérito de Guayaquil. A los 86 años, Arregui dejó un legado significativo en la Iglesia Católica del país, siendo una figura clave en la pastoral y en la vida social de la región. Su fallecimiento fue confirmado por la Arquidiócesis de Guayaquil, que comunicó que el arzobispo había estado hospitalizado debido a una neumonía y falleció a causa de un fallo cardíaco.
La noticia de su muerte ha generado una ola de reacciones de pesar entre diversas instituciones y fieles. La Arquidiócesis de Quito, por ejemplo, expresó su solidaridad con la familia de Arregui, así como con el actual cardenal Luis Cabrera y el clero de Guayaquil. Este sentimiento de pérdida se ha replicado en muchas comunidades católicas que vieron en Arregui un líder espiritual y un defensor de los valores cristianos.
### Un Camino de Fe y Servicio
Nacido en el País Vasco, España, monseñor Antonio Arregui llegó a Ecuador para dedicarse a la labor pastoral. Su carrera eclesiástica comenzó en Quito, donde fue obispo antes de asumir el cargo de arzobispo de Guayaquil el 7 de mayo de 2003. Durante su tiempo al frente de la Arquidiócesis, Arregui se destacó por su compromiso con la comunidad y su capacidad para abordar temas sociales relevantes, convirtiéndose en una voz influyente en la sociedad ecuatoriana.
Arregui fue un ferviente defensor de los derechos humanos y de la justicia social. Su liderazgo se hizo evidente cuando fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana en 2012, donde promovió el diálogo y la unidad entre las diferentes diócesis del país. Su enfoque pastoral no solo se limitó a la esfera religiosa, sino que también abarcó la educación y la salud, trabajando en colaboración con diversas organizaciones para mejorar las condiciones de vida de los más necesitados.
A lo largo de su vida, Arregui fue miembro de la Prelatura Personal “Opus Dei”, lo que también influyó en su visión y enfoque pastoral. Esta conexión le permitió establecer vínculos con otras comunidades católicas en el mundo, enriqueciendo su perspectiva sobre la fe y el servicio a los demás.
### Ceremonia de Despedida y Legado
La velación de los restos mortales de monseñor Antonio Arregui se llevará a cabo en la Catedral Metropolitana de Guayaquil, donde se oficiarán misas cada hora. La Catedral estará abierta al público hasta las 21:00 horas el día de su llegada, y continuará recibiendo a los fieles durante los días siguientes. Las exequias están programadas para el sábado 7 de febrero de 2026, a las 12:00, donde se espera una gran asistencia de fieles, clérigos y autoridades.
El legado de Arregui perdurará en la memoria de quienes lo conocieron y en la historia de la Iglesia Católica en Ecuador. Su dedicación y amor por la comunidad católica lo convirtieron en un referente espiritual, y su influencia se sentirá en las generaciones futuras. La Arquidiócesis de Guayaquil ha manifestado su intención de continuar con el trabajo que Arregui inició, asegurando que su visión de una Iglesia comprometida con la justicia y la paz siga viva.
La muerte de monseñor Antonio Arregui no solo marca el final de una era en la Arquidiócesis de Guayaquil, sino que también invita a la reflexión sobre el papel de la Iglesia en la sociedad contemporánea. Su vida y obra son un recordatorio de la importancia de la fe, el servicio y la solidaridad en un mundo que a menudo enfrenta desafíos significativos. La comunidad católica, así como muchos otros, recordarán a Arregui no solo por su posición, sino por su humanidad y su dedicación a los demás.
