En Guayaquil, la fundación She Rise se ha convertido en un faro de esperanza para muchas niñas, adolescentes y jóvenes que enfrentan diversas adversidades. Fundada por las abogadas Camille González y Stephanie Heredia, esta organización se centra en brindar educación, asesoría legal y apoyo psicológico a aquellas que más lo necesitan. Su lema, «Creemos en el poder de la educación y el girl effect», refleja su compromiso con el desarrollo integral de las mujeres jóvenes, asegurando que tengan acceso a los recursos y el apoyo necesarios para alcanzar su máximo potencial.
La fundación ha implementado varios programas que abordan no solo la falta de educación, sino también la escasez de acceso a la justicia y la atención psicológica. Durante la pandemia, She Rise se adaptó a las circunstancias y lanzó una campaña de solidaridad, lo que les permitió identificar otras necesidades en la comunidad. «Queremos llevar nuestros programas, conectar personas, ser un puente entre los que quieren ayudar y las niñas que necesitan de esta ayuda», afirma González.
### Programas de Asesoría Legal y Psicológica
She Rise cuenta con dos programas principales: atención jurídica y psicológica, ambos gratuitos. El equipo jurídico, coordinado por Heredia, ofrece asistencia en casos de pensiones alimenticias y situaciones de violencia, que son comunes en contextos de desigualdad de género. Por su parte, el equipo de psicólogos se especializa en violencia de género, lo que les permite identificar y abordar las dificultades que enfrentan las jóvenes, ayudándolas a plantearse objetivos de vida más claros y alcanzables.
«La atención psicológica les permite a las jóvenes, a las niñas y a las mujeres plantearse de mejor manera sus objetivos de vida», explica Heredia. Este enfoque integral es fundamental para el desarrollo de las beneficiarias, ya que no solo se trata de ofrecer ayuda, sino de empoderarlas para que puedan tomar decisiones informadas sobre su futuro.
Las voluntarias de She Rise han decidido dedicar su tiempo y conocimientos al servicio de estas jóvenes. González menciona que, aunque son jóvenes, han encontrado en esta labor una forma de contribuir a la sociedad. «Podemos hacer algo, podemos poner el hombro donde hace falta, podemos decir: ‘Sí’ sin condición, podemos cambiar la realidad de una persona», expresa con entusiasmo. Para ellas, el impacto no se mide solo en números, sino en las historias de éxito de las mujeres que han logrado salir de ciclos de violencia y continuar su educación.
### Desafíos y Oportunidades en la Educación
La fundación no siempre tuvo el enfoque actual. Inicialmente, She Rise ofrecía tutorías en línea a niños que no podían asistir a la escuela, pero pronto se dieron cuenta de las limitaciones de este método. «Buscábamos la forma de que tuvieran un celular o una computadora», recuerda González. Con el tiempo, decidieron llevar su labor a las comunidades, estableciendo bibliotecas en Salitre, Milagro y Daule, donde compartían lecturas y textos escolares.
En este proceso, encontraron líderes comunitarios, especialmente mujeres, y decidieron tecnificar sus conocimientos. La colaboración con universidades ha sido clave para fortalecer estos liderazgos. Sin embargo, también se encontraron con problemas significativos, como la violencia en los hogares. Muchas niñas se vieron obligadas a abandonar sus estudios debido a responsabilidades familiares o la pérdida de empleo de sus madres. «Que una niña no vaya a la escuela por asumir tareas del hogar o trabajar fuera de casa es violencia», enfatizan las activistas.
Además, la falta de acompañamiento para madres adolescentes o jefas de hogar ha sido un desafío constante. Por ello, She Rise ha establecido sus pilares en el acompañamiento jurídico y psicológico, lo que consideran su «receta perfecta» para abordar las diversas problemáticas que enfrentan las jóvenes en su camino hacia la educación y el empoderamiento.
Para acceder a los servicios de She Rise, las interesadas pueden llenar un formulario disponible en sus redes sociales, siendo Instagram una de las plataformas más utilizadas para conectar con las nuevas generaciones. Además, en 2025, la fundación lanzó un club virtual de lectura que ha atraído a mujeres de toda Latinoamérica, creando un espacio para compartir ideas y emociones.
La labor de She Rise es un claro ejemplo de cómo el compromiso y la dedicación pueden transformar vidas. A través de la educación y el apoyo integral, están construyendo un futuro más brillante para las mujeres jóvenes de Guayaquil, demostrando que cada esfuerzo cuenta y que cada historia de éxito es un paso hacia la igualdad y el empoderamiento.
