La situación energética en Ecuador ha sido un tema de preocupación constante, especialmente después de la crisis de apagones que afectó al país en 2024. Con la llegada del Mundial de Fútbol 2026, que se celebrará entre junio y julio en Estados Unidos, Canadá y México, los ecuatorianos se preguntan si el suministro eléctrico será suficiente para disfrutar de este evento sin interrupciones. La ministra de Energía, Inés Manzano, ha asegurado que no habrá apagones, a pesar de la caída de los niveles de agua en el embalse de Mazar, que alimenta al complejo hidroeléctrico Paute-Molino.
**El Contexto Energético Actual**
La ministra Manzano ha enfatizado que, aunque el estiaje, que se extiende de septiembre a marzo, ha comenzado a afectar la generación hidroeléctrica, el país cuenta con suficiente energía para evitar cortes. «No hay ningún riesgo de apagón. Acordémonos, en 2024 no había lluvias, no había energía. 2026: no hay lluvias, pero hay energía», afirmó. Esta declaración busca tranquilizar a los ciudadanos, quienes aún recuerdan los problemas de suministro eléctrico del año anterior.
En 2025, Ecuador experimentó un año sin cortes de luz, gracias a un aumento en las lluvias y a la importación de energía desde Colombia. Sin embargo, la situación ha cambiado, y los analistas del sector eléctrico advierten que si la falta de lluvias persiste, el embalse de Mazar podría alcanzar niveles críticos, lo que obligaría al Gobierno a implementar racionamientos de energía. En 2024, la primera ola de apagones se registró en abril, lo que llevó al despido de la entonces ministra de Energía, Andrea Arrobo.
**Desafíos en la Generación de Energía**
A pesar de las afirmaciones optimistas del Gobierno, la realidad es que Ecuador enfrenta un déficit significativo en su capacidad de generación eléctrica. Según el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), el país necesita incorporar 866 megavatios (MW) de nueva generación firme para cubrir la demanda y mantener márgenes mínimos de reserva. Este déficit se ha visto agravado por el retraso en la implementación de proyectos clave que debían aportar energía al sistema.
Las centrales contratadas en 2024 con las empresas Progen y Austral, que debían sumar 241 MW, aún no han entrado en operación. Además, una parte importante del respaldo térmico proviene de equipos alquilados, como barcazas, lo que no garantiza una solución sostenible a largo plazo. Si la generación hidroeléctrica cae a niveles similares a los de octubre de 2024, alrededor de 1.800 MW, el país podría enfrentar déficits relevantes, elevando el riesgo de apagones.
La situación se complica aún más por la dependencia de Ecuador de la electricidad importada desde Colombia. Aunque se ha garantizado el suministro de energía hasta marzo de 2026, la incertidumbre sobre las condiciones climáticas y la capacidad de generación interna plantea un escenario preocupante para los próximos meses.
**Expectativas para el Mundial de Fútbol**
Con el Mundial de Fútbol a la vista, los aficionados ecuatorianos esperan disfrutar de este evento sin interrupciones en el suministro eléctrico. La ministra Manzano ha asegurado que, en teoría, no deberían haber problemas durante los meses del torneo, ya que en 2024 no se registraron cortes de luz en junio y julio. Sin embargo, la realidad del sistema eléctrico es frágil, y cualquier cambio en las condiciones climáticas podría alterar esta expectativa.
Los hinchas de la Selección Ecuatoriana están ansiosos por apoyar a su equipo en el Mundial, pero la incertidumbre sobre la estabilidad del suministro eléctrico genera inquietud. La posibilidad de apagones durante un evento de tal magnitud podría afectar no solo la experiencia de los aficionados, sino también la imagen del país en el escenario internacional.
**Conclusiones sobre el Futuro Energético**
El futuro energético de Ecuador se presenta lleno de desafíos. La necesidad de diversificar las fuentes de energía y aumentar la capacidad de generación es más urgente que nunca. Con la llegada del Mundial de Fútbol, el país tiene la oportunidad de demostrar su capacidad para manejar situaciones críticas y ofrecer un suministro eléctrico confiable a sus ciudadanos y visitantes. Sin embargo, la falta de inversión en infraestructura y la dependencia de fuentes externas de energía podrían complicar este panorama. La situación actual exige atención y acción inmediata para garantizar que Ecuador esté preparado para enfrentar los desafíos energéticos del futuro.
