Ecuador ha dado un paso significativo en la gestión de su deuda externa al reducir en casi USD 700 millones los pagos programados para 2026. Esta reducción se logró a través de una operación que combina la recompra de bonos con vencimiento en 2030 y 2035, así como la emisión de nueva deuda a plazos más largos. La ministra de Economía y Finanzas, Sariha Moya, destacó que esta estrategia no solo alivia las presiones de pago a corto plazo, sino que también permite una mejor organización de los vencimientos de las obligaciones del país.
### Detalles de la Operación Financiera
La operación financiera realizada por Ecuador se basa en dos acciones clave. Primero, el país emitió nuevos bonos internacionales por un total de USD 4.000 millones, con vencimientos programados para 2034 y 2039. Esta emisión es crucial, ya que permite al país obtener financiamiento a largo plazo en un contexto internacional que ha sido más restrictivo en términos de tasas de interés.
En segundo lugar, Ecuador utilizó parte de los fondos obtenidos de la emisión de nuevos bonos, así como recursos propios, para recomprar USD 3.000 millones en bonos antiguos que estaban próximos a vencer. Este movimiento es estratégico, ya que permite al país cambiar deuda que debía pagar en el corto plazo por deuda que se pagará más adelante, aunque a un costo de interés ligeramente superior. Los bonos que fueron retirados del mercado tenían una tasa de interés del 6,9%, mientras que los nuevos bonos se colocaron con tasas de 8,75% y 9,25%. Aunque esto representa un aumento en el costo de la deuda, el alivio en los pagos a corto plazo es significativo.
Un aspecto positivo de esta operación es que, debido a que algunos de los bonos 2035 cotizaban por debajo de su valor nominal, el Estado logró retirar aproximadamente USD 3.057 millones en deuda, lo que significa que se redujo el stock total de deuda de manera inmediata. El impacto fiscal más notable se verá en 2026, cuando el Estado ya no tendrá que pagar cerca de USD 698 millones correspondientes al servicio de los bonos recomprados.
### Reacciones y Perspectivas del Mercado
La nueva emisión de bonos se realizó en condiciones más favorables que las de emisiones anteriores, como la de 2019, donde la tasa de interés alcanzó el 10,75%. En contraste, la emisión de 2026 se colocó a una tasa de 8,975%, lo que refleja una mejora en la percepción del riesgo por parte de los inversionistas. Además, la diferencia entre la tasa de los bonos del Tesoro de EE.UU. y la tasa de Ecuador se redujo a 4,2 puntos porcentuales, lo que indica un mayor interés de los inversionistas internacionales en el país.
La demanda por los nuevos bonos fue notable, alcanzando órdenes por USD 18.000 millones, cuatro veces el monto emitido. Este interés sugiere que los inversionistas están dispuestos a dar a Ecuador el beneficio de la duda, a pesar de los desafíos que enfrenta en sus finanzas públicas. Sin embargo, algunos expertos, como Fausto Ortiz, advierten que esta alta demanda no necesariamente significa que el país podría haber emitido más deuda al mismo costo, ya que las ofertas de los inversionistas varían en tasas de interés.
A pesar de la alta demanda, el Ministerio de Economía ha aclarado que no se prevén nuevas emisiones de deuda externa para el resto del año, ya que las necesidades de financiamiento están cubiertas. La estrategia del gobierno se centra en consolidar la estabilidad fiscal, garantizar liquidez para obras públicas y fortalecer los servicios sociales, en un contexto de creciente confianza de los mercados internacionales en la economía ecuatoriana.
La relación deuda/PIB también ha mostrado una mejora, reduciéndose a 47,76% en octubre de 2025, lo que representa casi tres puntos porcentuales menos que en octubre de 2024. Este avance ha sido reconocido por agencias de calificación crediticia, como Moody’s, que elevó la calificación crediticia del país en dos escalones en un solo día, un hecho poco común en su historial.
En resumen, la operación de recompra y emisión de bonos realizada por Ecuador representa un esfuerzo significativo para gestionar la deuda externa del país, aliviando las presiones de pago a corto plazo y mejorando las condiciones de financiamiento a largo plazo. Sin embargo, los desafíos fiscales persisten, y el país deberá continuar trabajando en reformas estructurales y fiscales para asegurar un acceso sostenible a financiamiento más barato en el futuro.
