El 20 de diciembre de 2025, Quito se vistió de luto para rendir homenaje a Rodrigo Borja Cevallos, expresidente de Ecuador, quien falleció a los 90 años. El Palacio de Cristal, ubicado en el parque Itchimbía, fue el escenario elegido para la ceremonia de despedida, donde familiares, amigos y figuras políticas se unieron para recordar su legado. La jornada estuvo marcada por momentos emotivos, como el canto de «¡Rodrigo, amigo, el pueblo está contigo!», que resonó entre los asistentes, reflejando el cariño y respeto que Borja cosechó a lo largo de su vida política.
La vicepresidenta María José Pinto, en un gesto simbólico, entregó la bandera de Ecuador a Carmen Calisto, viuda de Borja, como parte del funeral de Estado. Durante la ceremonia, se destacó la figura de Borja como un gran demócrata y un líder que siempre buscó el diálogo y el respeto entre adversarios. Su legado se centró en la búsqueda de la paz y la justicia social, valores que defendió a lo largo de su carrera.
El funeral se desarrolló en dos jornadas, comenzando el día anterior con la llegada de familiares y allegados. El primer día estuvo marcado por la presencia de miembros de la Izquierda Democrática, el partido que Borja ayudó a fundar y que lo vio crecer como líder. La ceremonia del 19 de diciembre reunió a figuras políticas de diversas tendencias, quienes desfilaron frente al féretro, mostrando la importancia de Borja en la historia política del país.
### Un Legado de Paz y Democracia
Rodrigo Borja es recordado no solo por su papel como presidente entre 1988 y 1992, sino también por su compromiso con la democracia y la paz en Ecuador. Durante su mandato, enfrentó desafíos significativos, incluyendo crisis económicas y tensiones sociales. Sin embargo, su enfoque en el respeto a la libertad de expresión y el pluralismo político lo distingue como un líder en tiempos difíciles.
Gonzalo Ortiz, de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, destacó en su intervención que Borja nunca utilizó la prepotencia ni malas artes para imponerse, sino que se apoyó en la fuerza de sus ideas y convicciones. Esta visión de un político íntegro y comprometido con su país fue un hilo conductor en los discursos de despedida, donde se resaltó su capacidad para guiar a las nuevas generaciones hacia un ideal de justicia social.
La ceremonia también fue un momento para reflexionar sobre el futuro de la Izquierda Democrática. Varios oradores, incluidos exministros y líderes del partido, hicieron un llamado a la unidad y a la renovación de la agrupación, recordando que el mejor homenaje a Borja sería revitalizar sus principios y valores en la política ecuatoriana actual. La necesidad de un nuevo liderazgo honesto y competente fue un tema recurrente, subrayando la importancia de su legado en el contexto político contemporáneo.
### Recuerdos y Reflexiones
Los asistentes al funeral compartieron anécdotas y recuerdos que ilustraron la personalidad de Borja. Su amor por el deporte, su pasión por la educación y su compromiso con la justicia social fueron algunos de los aspectos que más resonaron entre quienes lo conocieron. Wilma Andrade, actual embajadora en España, recordó cómo Borja guiaba a los jóvenes hacia un pensamiento crítico y un ideal de justicia social, enfatizando que «no hay libertad sin justicia social, pero tampoco hay justicia social sin libertad».
La ceremonia culminó con un emotivo momento cuando Vanessa Alarcón Borja, nieta del expresidente, encendió velas y cantó al pie del ataúd, llamando a los políticos a seguir el ejemplo de su abuelo en la búsqueda del diálogo y el respeto. Este acto simbólico encapsuló el espíritu de la despedida: un llamado a la unidad y a la paz en un país que ha enfrentado divisiones y conflictos.
El legado de Rodrigo Borja, conocido como el «Presidente de la Paz», perdurará en la memoria colectiva de Ecuador. Su vida y obra son un recordatorio de la importancia de la democracia, el respeto y la justicia social en la construcción de un futuro mejor para todos los ecuatorianos. La despedida a Borja no solo fue un adiós a un líder, sino también una reafirmación de los valores que él defendió y que siguen siendo relevantes en la actualidad.
