La Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) ha enfrentado un nuevo revés en su intento por adquirir turbinas para una nueva planta de ciclo combinado en Pascuales, Guayas. El proceso de adjudicación, que se había diseñado para ser directo con la empresa italiana Ansaldo Energía S.p.A., fue declarado desierto debido a la falta de propuestas. Este hecho resalta las dificultades que enfrenta el país en su búsqueda por mejorar la infraestructura eléctrica y garantizar un suministro adecuado de energía.
### Contexto de la Adquisición
El contrato en cuestión tenía un valor referencial de USD 197 millones y estaba destinado a la compra de turbinas con una capacidad total de 355 megavatios. Celec había optado por invitar a Ansaldo como la única oferente, basándose en su cumplimiento de los requisitos técnicos y en la promesa de un costo competitivo y plazos de entrega más favorables en comparación con otros fabricantes, como General Electric. Sin embargo, a pesar de las expectativas, Ansaldo no presentó su oferta antes de la fecha límite del 23 de enero, lo que llevó a la declaración de desierto del proceso.
La decisión de declarar desierto el proceso se fundamenta en el artículo 31 de la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Contratación Pública, que permite tal acción cuando no se reciben propuestas. Esto no solo representa un obstáculo para Celec, sino que también pone de manifiesto la fragilidad del sistema eléctrico ecuatoriano, que actualmente enfrenta un déficit estimado de 866 megavatios. Este déficit se convierte en un riesgo real de racionamientos, especialmente en épocas de estiaje.
### Problemas Previos en el Sector Eléctrico
La situación actual no es un caso aislado. En los últimos años, Celec ha enfrentado múltiples problemas relacionados con la contratación de generación térmica. Proyectos anteriores, como el de la empresa uruguaya Austral Technical Management y la estadounidense Progen, han estado envueltos en controversias técnicas y contractuales, lo que ha llevado a que no se cumplan los plazos de operación establecidos. Estos antecedentes generan una creciente preocupación sobre la capacidad del gobierno para garantizar un suministro eléctrico confiable.
Además, el intento de alquilar turbinas con una capacidad total de 260 megavatios en Pascuales también fracasó, siendo declarado fallido por quinta vez. En este caso, el consorcio mexicano que ganó el concurso no logró presentar las garantías requeridas antes de la firma del contrato. Estos fracasos reiterados no solo afectan la confianza en el proceso de contratación pública, sino que también agravan la crisis eléctrica que enfrenta el país.
A pesar de estos contratiempos, la situación ha mostrado signos de mejora temporal gracias a las lluvias registradas a finales de enero y principios de febrero, que han elevado los niveles del embalse de Mazar, el principal abastecedor de energía del país. Sin embargo, este alivio es solo temporal, y el verdadero desafío radica en cómo el sistema eléctrico podrá enfrentar la demanda en el próximo periodo seco, que se anticipa para octubre de 2026.
La falta de propuestas en el proceso de compra de turbinas es un claro indicativo de la necesidad de revisar y posiblemente reformar los procedimientos de contratación pública en Ecuador. La dependencia de un único proveedor, como fue el caso de Ansaldo, puede resultar en una falta de competencia que perjudica la calidad y la eficiencia del servicio. Por lo tanto, se espera que el gobierno inicie un nuevo proceso de licitación abierta para la compra de turbinas, lo que podría abrir la puerta a una mayor participación de empresas y, potencialmente, a mejores ofertas.
### Futuro del Suministro Eléctrico en Ecuador
El futuro del suministro eléctrico en Ecuador depende de la capacidad del gobierno para superar estos desafíos y garantizar que se implementen soluciones efectivas. La planificación y ejecución de proyectos de generación eléctrica deben ser más ágiles y menos propensas a controversias. La experiencia reciente sugiere que es crucial diversificar las fuentes de energía y no depender de un solo proveedor o tipo de tecnología.
Además, es fundamental que el gobierno trabaje en la creación de un entorno más atractivo para los inversores, lo que podría incluir incentivos para empresas extranjeras y locales que deseen participar en el sector eléctrico. La transparencia en los procesos de contratación y la garantía de que se cumplan los plazos y estándares técnicos son esenciales para restaurar la confianza en el sistema.
En resumen, la situación actual de Celec y el sistema eléctrico de Ecuador es un reflejo de los desafíos más amplios que enfrenta el país en su camino hacia un suministro energético sostenible y confiable. La necesidad de reformas y una mejor planificación es evidente, y el tiempo es esencial para evitar futuros apagones y garantizar el bienestar de la población.
