La reciente consulta popular y referéndum en Ecuador ha dejado un panorama político complejo, especialmente en la Asamblea Nacional, donde las relaciones entre las bancadas de Acción Democrática Nacional (ADN) y Revolución Ciudadana (RC) se han tensado. A pesar de los llamados al diálogo, las diferencias ideológicas y las acusaciones mutuas han dificultado cualquier acercamiento significativo. Este artículo explora las dinámicas actuales en la Asamblea y las implicaciones de la falta de consenso entre estas dos fuerzas políticas.
**La Frustración del Diálogo**
El 26 de noviembre de 2025, quedó claro que la voluntad de diálogo entre ADN y RC se desvaneció rápidamente tras la consulta popular del 16 de noviembre. Este referéndum fue interpretado por muchos como un mensaje claro de la ciudadanía hacia los políticos, lo que ha generado un ambiente de desconfianza y acusaciones. La falta de un encuentro programado entre las dos bancadas, que se esperaba para el 25 de noviembre, ha dejado a muchos legisladores frustrados. Juan Andrés González, jefe de la bancada correísta, expresó su decepción al afirmar que había estado esperando una reunión que nunca ocurrió. Esta situación refleja un debilitamiento en la capacidad de las organizaciones políticas para dialogar y alcanzar acuerdos, lo que plantea la pregunta: ¿con quién dialogará el Gobierno?
La falta de un diálogo efectivo se ha visto acompañada de acusaciones de que ambas partes intentan sabotear cualquier intento de acercamiento. González ha señalado que el correísmo está dispuesto a conversar, pero duda que el oficialismo tenga la intención real de hacerlo. Por su parte, Valentina Centeno, de ADN, ha manifestado que el correísmo no presenta una agenda clara en materia de seguridad, lo que complica aún más las posibilidades de un diálogo constructivo.
**Las Propuestas en Conflicto**
Las diferencias entre ADN y RC no solo son ideológicas, sino que también se centran en propuestas legislativas concretas. ADN ha propuesto reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP) que incluyen un régimen especial penal para el crimen organizado y la posibilidad de que los jueces dispongan la prisión preventiva sin la solicitud de la Fiscalía. Estas propuestas han sido rechazadas por el correísmo, que argumenta que no tienen una agenda propositiva real y que su enfoque se limita a negociar posiciones dentro de la Asamblea.
La situación se complica aún más por el hecho de que, tras la votación mayoritaria en contra de la instalación de una Asamblea Constituyente, cualquier enmienda constitucional debe ser tramitada a través de la Asamblea. Esto requiere una mayoría calificada de 101 votos, que ninguna de las bancadas puede alcanzar por sí sola. En este contexto, ADN ha decidido avanzar con reformas que requieran una mayoría simple, lo que les permitiría seguir adelante sin la necesidad de un consenso amplio.
Valentina Centeno ha enfatizado que, aunque el diálogo es importante, la prioridad debe ser avanzar en las reformas necesarias para el país. Sin embargo, la falta de una visión compartida entre ADN y RC sobre cómo proceder después de la consulta popular plantea serios desafíos para la gobernabilidad y la estabilidad política en Ecuador. La polarización actual no solo afecta a las relaciones entre estas dos fuerzas políticas, sino que también repercute en la capacidad del Gobierno para implementar políticas efectivas que respondan a las necesidades de la ciudadanía.
En resumen, la situación en la Asamblea Nacional de Ecuador es un reflejo de la complejidad del panorama político actual. La falta de diálogo efectivo entre ADN y Revolución Ciudadana, junto con las diferencias en propuestas legislativas y la incapacidad de alcanzar consensos, plantea un desafío significativo para el futuro político del país. A medida que las tensiones continúan, la pregunta sobre cómo se resolverán estas diferencias y qué impacto tendrán en la gobernabilidad de Ecuador sigue sin respuesta.