El movimiento Revolución Ciudadana (RC) ha enfrentado un año tumultuoso en 2025, marcado por derrotas electorales y crisis internas. La reciente derrota de Luisa González en las elecciones presidenciales ha desatado una serie de manifestaciones de descontento dentro del correísmo, que ahora busca reestructurarse y encontrar un nuevo rumbo. Este artículo explora los eventos clave que han llevado a la crisis actual y las perspectivas de futuro para el movimiento.
### Desafíos Internos y la Derrota Electoral
La derrota de Luisa González en la segunda vuelta electoral del 13 de abril de 2025, donde obtuvo un 44% de los votos frente al 56% de Daniel Noboa, ha sido un golpe devastador para el correísmo. A pesar de que el movimiento había logrado consolidarse como la primera fuerza política en el país, la campaña de González estuvo plagada de errores que fueron aprovechados por la oposición. Comentarios desafortunados sobre «gestores de paz» y la polémica sobre la «dolarización a la ecuatoriana» generaron un clima de confusión y desconfianza entre los votantes.
La reacción de la militancia correísta ha sido variada. Algunos líderes, como el asambleísta Franklin Samaniego, han minimizado la gravedad de la situación, mientras que otros, como Paola Cabezas, han señalado la necesidad de reflexionar sobre los errores cometidos. Esta división interna ha llevado a una serie de deserciones y rupturas dentro del movimiento, lo que ha exacerbado la crisis.
### La Lucha por la Reestructuración
Con la mirada puesta en la convención nacional programada para enero de 2026, el correísmo se enfrenta a la urgente necesidad de renovarse. La convención se presenta como una oportunidad para que el movimiento analice su ideología y plan de gobierno, así como para abordar las tensiones internas que han surgido en los últimos meses. La presión por un cambio de liderazgo es palpable, y nombres como Felipe Vega de la Cuadra han comenzado a surgir como posibles sucesores de Luisa González.
Sin embargo, el camino hacia la reestructuración no será fácil. La reciente carta filtrada de varios líderes locales de RC, en la que expresaban su preocupación por la desconexión del movimiento con las realidades del país, ha puesto de manifiesto la falta de cohesión interna. La respuesta de Rafael Correa a esta carta, en la que calificó a los que la filtraron como «traidores», ha intensificado las tensiones dentro del partido.
La situación se complica aún más con la salida de figuras clave como Marcela Aguiñaga, quien anunció su separación del movimiento tras años de militancia. Su deserción, junto con la de otros asambleístas, ha dejado a la Revolución Ciudadana en una posición vulnerable, sin poder negociar efectivamente en la Asamblea y con una bancada debilitada.
### La Oposición a la Consulta Popular
El referéndum y consulta popular convocados por el presidente Daniel Noboa han representado otra oportunidad para el correísmo, que ha intentado unirse en torno a la oposición a las propuestas del gobierno. Sin embargo, la falta de una campaña sólida y mensajes contradictorios han puesto en duda la efectividad de esta estrategia. La ambigüedad en la postura de Luisa González sobre la posibilidad de ser candidata a la asamblea constituyente ha generado confusión y ha debilitado la posición del movimiento.
A pesar de los desafíos, algunos líderes dentro de RC, como Samaniego, han tratado de capitalizar el triunfo del ‘No’ en la consulta popular como un logro del movimiento. Sin embargo, la euforia por este triunfo fue efímera, ya que las tensiones internas continuaron creciendo, culminando en la salida de Aguiñaga y la presión sobre otros miembros para que abandonen el movimiento si no están de acuerdo con la línea política actual.
### Mirando Hacia el Futuro
A medida que se acerca la convención nacional, el correísmo se encuentra en una encrucijada. La necesidad de un análisis profundo y una renovación ideológica es más urgente que nunca. La militancia está dividida entre quienes abogan por un cambio radical y aquellos que prefieren mantener la estructura actual. La figura de Rafael Correa sigue siendo influyente, pero su relación con algunos líderes locales se ha deteriorado, lo que complica aún más la situación.
En este contexto, el futuro de la Revolución Ciudadana dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas realidades políticas del Ecuador. La convención de enero de 2026 será crucial para definir el rumbo del movimiento y su capacidad para recuperar la confianza de sus bases y del electorado en general. La historia reciente del correísmo es un recordatorio de que, en política, la unidad y la claridad de propósito son esenciales para el éxito.
