La Corte Nacional de Justicia (CNJ) de Ecuador se encuentra en medio de una crisis institucional tras la renuncia de su presidente, José Suing. La elección de su sucesor ha sido marcada por tensiones internas y acusaciones de intentos de usurpación del cargo. En una sesión extraordinaria celebrada el 14 de enero de 2026, los jueces se encontraron en una situación de desacuerdo que llevó a la declaración de una comisión general reservada, dejando en suspenso la elección del nuevo presidente encargado.
### Contexto de la Crisis Judicial
La renuncia de José Suing, quien dejó el cargo por razones que él mismo calificó como institucionales, ha desatado una serie de conflictos en la Corte. Suing había sido criticado por su apoyo a Mario Godoy, presidente del Consejo de la Judicatura, quien enfrenta un juicio político en la Asamblea. La situación se complicó aún más cuando el juez anticorrupción Carlos Serrano denunció presiones relacionadas con un fallo a favor de un narcotraficante, lo que llevó a una creciente desconfianza entre los magistrados.
En la sesión extraordinaria, el único punto en la agenda era la elección del nuevo presidente encargado y del presidente subrogante. Sin embargo, la jornada se tornó caótica cuando la jueza Daniella Camacho intentó asumir la presidencia sin someterse a votación, lo que provocó la indignación de otros jueces. Camacho fue acusada de querer ocupar el cargo “de facto”, lo que generó un ambiente de tensión y desacuerdo.
### La Elección y la Declaración de Comisión General
La sesión comenzó con la instalación formal del Pleno a las 9:30 a.m., pero rápidamente se tornó en un campo de batalla de opiniones y posturas. Camacho, quien había asumido temporalmente la presidencia, propuso que se eligiera solo un presidente subrogante, argumentando que la resolución 03-2024 le daba derecho a hacerlo. Esta postura fue rechazada por varios magistrados, quienes insistieron en que la elección debía ser para un presidente encargado.
La situación escaló cuando la jueza Mercedes Caicedo cuestionó las intenciones de Camacho, sugiriendo que su interés en la presidencia era personal. En respuesta, Camacho defendió su posición, afirmando que su intención era cumplir con un encargo y no ser candidata. La tensión aumentó cuando otros jueces, como Marco Rodríguez y Enma Tapia, acusaron a Camacho de intentar imponer su autoridad.
Finalmente, tras una serie de mociones y propuestas, se decidió suspender la sesión y pasar a una comisión general reservada. Esto dejó en pausa la elección de las nuevas autoridades de la Corte, lo que refleja la profunda división y falta de consenso entre los magistrados.
### Marco Rodríguez: Un Candidato en el Ojo del Huracán
Uno de los nombres que ha surgido como candidato para la presidencia encargada es Marco Rodríguez Ruiz, quien obtuvo siete votos a favor en una votación preliminar. Rodríguez es un juez con una trayectoria notable en la Corte Nacional, habiendo participado en casos de gran relevancia, como el Caso Metástasis, que involucró a una red de narcotráfico, y la condena del exvicepresidente Jorge Glas por malversación de fondos.
A pesar de su experiencia, la elección de Rodríguez también ha sido objeto de controversia. Algunos jueces argumentan que se necesita una mayoría absoluta de 12 votos para la elección, mientras que otros sostienen que con la mayoría simple de siete votos es suficiente. Esta discrepancia ha contribuido a la confusión y a la falta de claridad sobre el proceso electoral.
La situación se complica aún más por la composición del Pleno, que incluye a jueces titulares y conjueces temporales. La decisión de excluir a los conjueces temporales de la votación fue un intento de alcanzar un consenso, pero también ha generado críticas sobre la transparencia y la equidad del proceso.
### La Búsqueda de Consenso
La crisis en la Corte Nacional de Justicia no solo refleja las tensiones internas entre los jueces, sino que también pone de manifiesto la necesidad de un consenso más amplio en el sistema judicial ecuatoriano. La falta de acuerdo sobre el número de votos necesarios para la elección y las acusaciones de conflictos de interés han llevado a un estancamiento que podría tener repercusiones a largo plazo en la credibilidad de la Corte.
Los magistrados deberán encontrar una manera de superar sus diferencias y establecer un liderazgo claro que permita a la Corte retomar su función de manera efectiva. La situación actual es un recordatorio de la fragilidad de las instituciones judiciales y la importancia de mantener la integridad y la transparencia en los procesos electorales dentro del sistema de justicia.
