El año 2025 se ha convertido en un periodo sombrío para las mujeres en Ecuador, con cifras alarmantes que reflejan un aumento significativo en los asesinatos de mujeres. Este incremento ha sido destacado por diversas organizaciones civiles y la Fiscalía General del Estado, que han señalado que el país enfrenta una crisis de violencia de género sin precedentes. En el marco del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, es crucial analizar las estadísticas y el contexto que rodean esta problemática, así como la respuesta del sistema judicial y las organizaciones de la sociedad civil.
**Cifras Alarmantes y Contexto de Violencia**
Según datos de la Fiscalía, entre enero y el 16 de noviembre de 2025, se registraron 678 asesinatos de mujeres, la cifra más alta desde que se llevan registros. Sin embargo, de estos, solo 49 fueron clasificados como femicidios, lo que plantea serias dudas sobre la efectividad de la categorización y el seguimiento de estos casos. La Alianza para el Mapeo de los Feminicidios en Ecuador ha recopilado información que contradice las cifras oficiales, indicando que hasta el 15 de noviembre se habían documentado 349 asesinatos de mujeres por violencia machista, de los cuales 112 fueron íntimos o sexuales, y al menos 224 estaban relacionados con el crimen organizado.
La situación se agrava al considerar que las muertes violentas de mujeres han aumentado un 350% en los últimos cuatro años, según alertas de la ONU. Este aumento no solo es un reflejo de la violencia de género, sino que también está intrínsecamente ligado a la lucha entre grupos criminales en el país. Las mujeres se han convertido en víctimas colaterales en este conflicto, donde sus vidas son utilizadas como herramientas para enviar mensajes de terror y control en territorios disputados por organizaciones delictivas.
**Femicidios y el Crimen Organizado**
La activista Geraldina Guerra, presidenta de la Fundación Aldea, ha señalado que el sistema de justicia y la Policía no están realizando un análisis adecuado de cada caso de femicidio. En lugar de tratar estos asesinatos como actos individuales de violencia de género, muchos son clasificados como muertes colaterales o por sicariato, lo que minimiza la gravedad de la situación. Guerra enfatiza que los cuerpos de las mujeres son utilizados por el crimen organizado para marcar territorios y enviar mensajes de intimidación, lo que complica aún más la lucha contra la violencia de género.
Un estudio de la ONU sobre el impacto del crimen organizado en mujeres, niñas y adolescentes en Ecuador revela que muchos femicidios son perpetrados por terceros, a menudo en el contexto de conflictos entre grupos criminales. Esto significa que las mujeres pueden ser asesinadas no solo por parejas o exparejas, sino también como resultado de disputas entre organizaciones delictivas. La violencia que enfrentan estas mujeres es extrema, y muchas veces se lleva a cabo con una saña que refleja la brutalidad del crimen organizado.
Además, el estudio indica que algunas mujeres son asesinadas a pedido de sus parejas que están en prisión, lo que añade una capa de complejidad a la situación. Los femicidas a menudo intentan disfrazar sus crímenes como robos o secuestros, lo que dificulta la identificación y el enjuiciamiento de estos actos como femicidios.
**Investigaciones y Respuestas del Sistema Judicial**
La presidenta de la Fundación Aldea ha hecho un llamado urgente para que todos los asesinatos de mujeres sean investigados como femicidios desde el inicio, tal como lo estipula el protocolo de la Fiscalía. Elizabeth Sandoval, parte del Equipo de Género de la Fiscalía, ha afirmado que las investigaciones se realizan con perspectiva de género, pero a menudo enfrentan obstáculos como la falta de colaboración de testigos y la destrucción de pruebas. Aunque la Fiscalía busca judicializar los casos, muchas veces no se logra obtener la información necesaria para clasificar un asesinato como femicidio.
Guerra critica que el Estado está simplificando una realidad compleja, lo que deja a las familias de las víctimas sin la protección y reparación adecuadas. La falta de un enfoque integral y la minimización de la violencia de género en el contexto del crimen organizado son factores que perpetúan esta crisis. En mayo de 2025, Ecuador experimentó el mes más violento de su historia reciente, con un promedio de 30 asesinatos diarios, lo que subraya la urgencia de abordar esta problemática de manera efectiva.
La violencia de género en Ecuador no es solo un problema social, sino un asunto que requiere atención inmediata por parte de las autoridades y la sociedad en su conjunto. La lucha contra el femicidio y la violencia machista debe ser una prioridad, y es fundamental que se implementen políticas efectivas que garanticen la protección de las mujeres y la justicia para las víctimas.
