La reciente detención de Aquiles Alvarez, alcalde de Guayaquil, ha desatado una ola de reacciones en el ámbito político de la ciudad. Este evento, que se enmarca dentro del caso conocido como Goleada, ha llevado a un grupo significativo de concejales a manifestar su respaldo al alcalde, generando un debate sobre la situación política actual en Ecuador.
La detención de Alvarez, junto a sus hermanos Antonio y Xavier, está relacionada con acusaciones de lavado de activos y defraudación tributaria. Este caso ha captado la atención de los medios y de la ciudadanía, ya que el alcalde ha sido una figura prominente en la oposición al gobierno actual de Daniel Noboa. En una rueda de prensa celebrada el 10 de febrero de 2026, varios concejales, en su mayoría alineados con el correísmo y el movimiento RETO, se reunieron para expresar su apoyo a Alvarez, argumentando que su detención es parte de una estrategia política más amplia.
### Reacciones de los Concejos Municipales
La vicealcaldesa Tatiana Coronel fue una de las voces más destacadas en la rueda de prensa, donde enfatizó que la detención de Alvarez no puede ser vista de manera aislada. «Lo que hoy ha ocurrido con el alcalde Aquiles Alvarez no puede entenderse al margen de lo que está ocurriendo en el país», afirmó. Esta declaración resuena con la percepción de muchos de que la detención es un intento de silenciar a una figura política que ha cuestionado abiertamente al gobierno.
Los concejales presentes en la rueda de prensa también se manifestaron en contra de la detención, afirmando que Alvarez sigue siendo el alcalde de Guayaquil. En una sesión extraordinaria del concejo convocada para el 11 de febrero, se discutirá un pedido de licencia que Alvarez había presentado antes de su detención. Este pedido, que abarca un período de 14 días, podría permitir que la vicealcaldesa asuma temporalmente el cargo.
Arturo Escala, otro concejal, argumentó que el operativo de detención es parte de una estrategia para desviar la atención de los problemas que enfrenta el país. «Lo que vive hoy el legítimo alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, forma parte de una persecución política que se viene gestando desde hace tiempo», expresó Escala, reflejando la opinión de muchos de sus colegas.
### Contexto Político y Legal
La situación de Alvarez se desarrolla en un contexto político tenso en Ecuador, donde las acusaciones de corrupción y la lucha por el poder han sido temas recurrentes. La detención de un alcalde en funciones es un evento poco común y genera inquietud sobre la estabilidad política en la ciudad. La vicealcaldesa Coronel ha dejado claro que, si es necesario, se convocarán movilizaciones para defender a Alvarez, lo que podría intensificar aún más la polarización política en Guayaquil.
La concejala Soledad Diab, en su intervención, hizo un llamado a la unidad y al apoyo hacia Alvarez, afirmando que «Guayaquil se mantiene firme». Este tipo de declaraciones resuena con los ciudadanos que ven en Alvarez una figura de resistencia ante lo que consideran abusos de poder por parte del gobierno central.
Por otro lado, la concejala Ana Chóez, quien no estuvo presente en la rueda de prensa, expresó su desacuerdo con la forma en que se manejó la situación. Chóez subrayó que las decisiones judiciales deben ser respetadas y que la Fiscalía tiene la responsabilidad de investigar cualquier irregularidad. Su ausencia en el pronunciamiento de apoyo ha generado críticas y ha puesto de manifiesto las divisiones dentro del concejo municipal.
La detención de Aquiles Alvarez no solo afecta su carrera política, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de la administración municipal en Guayaquil. Con la posibilidad de que la vicealcaldesa asuma el cargo, se abre un nuevo capítulo en la política local, donde las decisiones que se tomen en los próximos días serán cruciales para el rumbo de la ciudad.
En resumen, la situación de Aquiles Alvarez es un reflejo de las tensiones políticas en Ecuador, donde las acusaciones de corrupción y la lucha por el poder están en el centro del debate. La respuesta de los concejales y la posible movilización de la ciudadanía podrían marcar un punto de inflexión en la política de Guayaquil y en la percepción pública sobre la justicia y la política en el país.
