El correísmo, movimiento político liderado por el expresidente Rafael Correa, se encuentra en una encrucijada que ha desencadenado tensiones internas significativas. La reciente disputa entre Correa y la prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, ha puesto de manifiesto las divisiones dentro de la Revolución Ciudadana, especialmente en un momento crítico para el movimiento en Ecuador. La situación se ha intensificado tras las declaraciones de Aguiñaga sobre su futuro en el correísmo, lo que ha llevado a un intercambio de mensajes en la red social X que ha captado la atención de los seguidores y detractores del movimiento.
La disputa comenzó cuando Aguiñaga, en una entrevista en el programa ‘De Lunes a Lunes’, expresó que el Ecuador actual «ya no es el de Correa» y que estaba considerando su continuidad en la Revolución Ciudadana. Esta declaración fue interpretada como un posible distanciamiento del correísmo, lo que provocó una rápida respuesta de Correa. En un mensaje en X, el exmandatario le sugirió a Aguiñaga que se reuniera con el actual presidente, Daniel Noboa, insinuando que su lealtad al movimiento estaba en duda. Correa, conocido por su estilo directo, enfatizó que Aguiñaga era «demasiado importante y sabia para la actual RC» y que no contara con su apoyo si decidía alejarse del movimiento.
La respuesta de Aguiñaga fue igualmente contundente, publicando una cita de la historiadora Laurel Thatcher que decía: «Las mujeres que se portan bien, rara vez hacen historia». Este intercambio de mensajes ha generado un debate sobre la dirección futura del correísmo y la lealtad de sus miembros más prominentes. La tensión entre ambos líderes no es nueva; ya habían tenido diferencias en el pasado sobre la conducción del movimiento, pero la situación actual parece haber alcanzado un nuevo nivel de confrontación.
### La Influencia de Lourdes Tibán en la Controversia
Un elemento clave en esta disputa es la figura de Lourdes Tibán, actual prefecta de Cotopaxi, quien ha sido mencionada en el contexto de la relación entre Correa y Aguiñaga. La controversia se reavivó a finales de noviembre de 2025, cuando Aguiñaga invitó a Tibán a una reunión en Guayaquil. Este encuentro fue visto como un desafío a la autoridad de Correa, quien rápidamente rechazó la posibilidad de que Aguiñaga se alineara con Tibán para su reelección. Correa, en su mensaje, insinuó que si Aguiñaga decidía aceptar el apoyo de Tibán, él mismo podría estar de más en el movimiento.
La relación entre Aguiñaga y Tibán ha sido objeto de especulación, especialmente considerando que ambas han coincidido en eventos públicos y han compartido una visión similar sobre ciertos temas políticos. Sin embargo, Correa ha dejado claro que no apoya una posible candidatura de Aguiñaga con el respaldo de Tibán, lo que añade una capa adicional de complejidad a la situación. La tensión entre las tres figuras —Correa, Aguiñaga y Tibán— refleja las luchas internas del correísmo, que se enfrenta a un panorama político cambiante en Ecuador.
Aguiñaga ha manifestado su deseo de no tomar decisiones apresuradas sobre su futuro en la Revolución Ciudadana, recordando su compromiso con el movimiento en momentos difíciles. Su postura parece ser una mezcla de lealtad y pragmatismo, ya que busca mantener su relevancia política mientras navega por las aguas turbulentas del correísmo. La prefecta ha sido una figura clave en la política guayasense y su posible salida del movimiento podría tener repercusiones significativas en las próximas elecciones seccionales.
### Implicaciones para el Futuro del Correísmo
La disputa entre Correa y Aguiñaga no solo es un reflejo de las tensiones personales, sino que también plantea preguntas sobre el futuro del correísmo en Ecuador. A medida que el movimiento enfrenta desafíos internos y externos, la cohesión entre sus líderes se vuelve crucial. La capacidad de Correa para mantener su influencia sobre el movimiento y la lealtad de figuras como Aguiñaga y Tibán determinarán en gran medida la dirección futura de la Revolución Ciudadana.
El correísmo ha sido históricamente un movimiento polarizador en Ecuador, y las divisiones internas solo sirven para complicar su posición en un contexto político ya de por sí complicado. Con las elecciones seccionales de 2027 en el horizonte, la capacidad de los líderes del correísmo para resolver sus diferencias y unirse en torno a una visión común será fundamental para su éxito. La situación actual es un recordatorio de que, en la política, las alianzas son frágiles y las lealtades pueden cambiar rápidamente, especialmente en un entorno tan dinámico como el ecuatoriano.
