El Mundial 2026, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá, se ha convertido en un foco de controversia en la Ciudad de México. Activistas y colectivos han comenzado a organizar un boicot al evento, argumentando que este podría acelerar procesos de gentrificación y despojo en comunidades locales. La preocupación principal radica en cómo un evento de tal magnitud puede impactar negativamente a los residentes de la capital mexicana, quienes ya enfrentan problemas de vivienda y desplazamiento.
La gentrificación es un fenómeno urbano que implica la transformación de barrios populares en zonas de mayor poder adquisitivo, lo que a menudo resulta en el desplazamiento de los residentes originales. En este contexto, los activistas han señalado que el Mundial 2026 podría ser un catalizador para este proceso, ya que se espera que la llegada de turistas y la inversión en infraestructura aumenten los precios de la vivienda y los costos de vida en general.
### La Voz de los Activistas
Durante una reciente rueda de prensa, organizaciones como Obrera Ciudad de México y la Asamblea Interuniversitaria y Popular en Solidaridad con Palestina (AIPSP) expresaron sus preocupaciones. Diana, una de las portavoces, destacó que el Mundial no solo traerá consigo un aumento en la contaminación y el desplazamiento forzado de familias, sino que también podría resultar en el despojo de bienes comunes, como el acceso al agua. Según sus declaraciones, se estima que el costo del alquiler podría incrementarse hasta en un 155% debido a la especulación inmobiliaria que acompaña a eventos de esta magnitud.
Los activistas han utilizado pancartas con lemas como ‘No al Mundial del Despojo’ para transmitir su mensaje. En su manifiesto, enfatizan que el evento no solo es una celebración deportiva, sino que también representa una oportunidad para que las autoridades implementen políticas que favorezcan a los desarrolladores inmobiliarios en detrimento de las comunidades locales. Este tipo de acciones, argumentan, contribuyen a la limpieza social y al desplazamiento de pueblos originarios, que ya sufren las consecuencias de la violencia y la corrupción en el país.
### Impacto en la Comunidad
El impacto del Mundial 2026 en la Ciudad de México se prevé significativo, especialmente en áreas que albergarán partidos. Se estima que la capital será sede de cinco de los trece partidos que se jugarán en México, lo que atraerá a miles de turistas y generará un aumento en la demanda de servicios y alojamiento. Sin embargo, los activistas advierten que este aumento en la actividad económica no se traducirá en beneficios para los residentes locales, sino que, por el contrario, podría resultar en un aumento de la desigualdad.
Las organizaciones que impulsan el boicot han instado a las autoridades a garantizar una vivienda asequible y accesible para todos, en lugar de permitir que la especulación financiera prevalezca. En su opinión, las obras de infraestructura que se están llevando a cabo en preparación para el Mundial están exacerbando la crisis de vivienda en la ciudad, lo que pone en riesgo a muchas familias que ya luchan por mantenerse en sus hogares.
El evento, que comenzará con el partido inaugural entre México y Sudáfrica el 11 de junio en el Estadio Azteca, ha generado un debate intenso sobre el papel de los grandes eventos deportivos en la sociedad. Mientras algunos ven el Mundial como una oportunidad para promover el turismo y la economía local, otros lo consideran una amenaza para la estabilidad y la cohesión social en comunidades vulnerables.
La situación en la Ciudad de México es un reflejo de un problema más amplio que afecta a muchas ciudades que albergan eventos internacionales. La gentrificación y el despojo son temas recurrentes en el discurso urbano contemporáneo, y el Mundial 2026 ha puesto de relieve las tensiones entre el desarrollo económico y la justicia social. A medida que se acerca la fecha del torneo, la presión sobre las autoridades para abordar estas preocupaciones solo aumentará.
Los activistas continúan movilizándose, buscando crear conciencia sobre las implicaciones del Mundial y abogando por políticas que prioricen el bienestar de las comunidades locales. La lucha por una vivienda digna y accesible es un tema que resuena profundamente en la Ciudad de México, y el boicot al Mundial 2026 es solo una de las muchas formas en que los ciudadanos están tratando de hacer oír su voz en un contexto de creciente desigualdad y despojo.
