El gasto público en ayudas sociales en Ecuador está proyectado para alcanzar un total de USD 1.909 millones en 2025, lo que representa un incremento significativo de USD 361 millones en comparación con el año anterior. Este aumento se debe principalmente a la implementación de nuevos programas de bonos, como ‘Jóvenes en Acción’, que busca apoyar a los jóvenes en situación de desempleo. La proforma presupuestaria que se encuentra en trámite en la Asamblea Nacional refleja la intención del gobierno de ampliar la cobertura de estas ayudas, aunque su efectividad y sostenibilidad son temas de debate entre economistas y analistas.
### Nuevos Programas de Ayuda y su Impacto
Entre las iniciativas más destacadas se encuentran los programas ‘Jóvenes en Acción’ y ‘Ecuatorianos en Acción’, que juntos suman una asignación de USD 184,72 millones en la proforma 2025. ‘Jóvenes en Acción’ ofrece una transferencia monetaria mensual de USD 400 durante tres meses a jóvenes de entre 18 y 29 años, mientras que ‘Ecuatorianos en Acción’ está dirigido a personas de entre 30 y 64 años y proporciona un apoyo similar, pero por un período de dos meses. La alta demanda de estos bonos ha llevado a miles de ecuatorianos a hacer filas, tanto virtuales como presenciales, para acceder a estos beneficios.
El gobierno también ha introducido otros bonos temporales, como ‘Reactívate, Incentívate Emprendedor’, que tiene una asignación de USD 53,06 millones y está destinado a apoyar a emprendedores y negocios populares afectados por diversas circunstancias. Este tipo de ayudas, aunque bien intencionadas, han generado críticas sobre su efectividad a largo plazo. La economista Verónica Artola ha señalado que sin una política real de reactivación del empleo, estos bonos pueden convertirse en un gasto que no resuelve los problemas estructurales del mercado laboral.
### Desafíos y Críticas al Sistema de Ayudas
Uno de los principales desafíos que enfrenta el gobierno es la sostenibilidad de estos programas de ayuda. A pesar del aumento en el gasto, el hueco fiscal del presupuesto del Estado se prevé que alcance los USD 5.624 millones en 2025. Esto plantea interrogantes sobre cómo se financiarán estos programas a largo plazo, especialmente si la economía no muestra signos de recuperación significativa. Artola advierte que el aumento en el gasto en bonos podría llevar al gobierno a endeudarse aún más, lo que podría agravar la situación fiscal del país.
Además, la proforma 2025 incluye seis bonos y transferencias permanentes que suman USD 1.323,46 millones. El Bono de Desarrollo Humano, que es el más significativo en términos de beneficiarios y presupuesto, recibirá USD 643,45 millones. Sin embargo, se ha reportado una ligera reducción en comparación con el gasto del año anterior, lo que podría afectar a las familias en situación de pobreza que dependen de este apoyo.
La situación económica en Ecuador es compleja, con un alto porcentaje de la población en riesgo de caer en la pobreza. Se estima que tres de cada diez ecuatorianos se encuentran en una situación económica vulnerable, lo que hace que la implementación de programas de ayuda sea más crucial que nunca. Sin embargo, la falta de condiciones adecuadas para el crecimiento del empleo adecuado plantea un dilema: ¿son estos bonos una solución temporal o simplemente un alivio momentáneo que no aborda las raíces del problema?
En este contexto, el gobierno de Daniel Noboa se enfrenta a la presión de equilibrar el gasto en ayudas sociales con la necesidad de fomentar un entorno propicio para la inversión privada y la creación de empleo. La mejora de la seguridad y la estabilidad económica son factores clave que podrían permitir una recuperación más sólida y sostenible, beneficiando a aquellos que dependen de estas ayudas. La implementación de políticas que promuevan la capacitación y el emprendimiento podría ser un paso en la dirección correcta, pero hasta que se logren condiciones favorables, el futuro de estos programas de ayuda sigue siendo incierto.